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Cuando el crimen se traslada a las redes sociales

Delincuentes de todo tipo suben objetos clandestinos a Facebook y a otras cuentas de internet. En algunas investigaciones, en el mundo virtual se hallaron elementos importantes para robustecer las acusaciones.

07 de agosto de 2016 a las 12:51 a. m.
Cuando el crimen se traslada a las redes sociales

Cuando los investigadores tuvieron los primeros nombres en la mesa, una de las directivas fue rastrearlos no sólo en los barrios que solían frecuentar y entre los locales nocturnos que visitaban con frecuencia. También, se ordenó, había que seguirles la pista en esa suerte de mundo que nada tiene de virtual: las redes sociales de internet.Se trataba, a esa altura de 2013, de una suerte de experimento investigativo.Y dio sus frutos. Al menos, para abonar el terreno de los indicios.Uno a uno, esos nombres comenzaron a unirse a través de los perfiles en la red social Facebook.Todos tenían un denominador en común: ostentaban pertenecer a la "Patota de Villa Páez", un grupo que en la web subía consignas xenófobas. Incitaba a matar a bolivianos y a peruanos asentados, especialmente, en esa barriada y sostenía, entre otras leyendas: "El Estadio del Centro es nuestro". Y hasta aparecían armados con pistolas nueve milímetros. Se trataba de los entonces sospechados de haber asesinado a Fabio Tomás Delgado (38), un hombre oriundo de Perú que falleció tras un ataque "piraña" en barrio Alberdi, de la ciudad de Córdoba.Estas pistas, obtenidas a través de una pantalla, fueron alimentando las pruebas que terminarían por cercarlos. El pasado 28 de julio terminaron condenados cinco de los acusados, dos de ellos menores de edad. "En esa causa sacamos de Facebook datos interesantes de la Patota de Villa Páez, el perfil del grupo", cuenta ahora el fiscal que instruyó la causa, Rubén Caro. Falta práctica Hoy, destacan diferentes investigadores de la Policía cordobesa, no hay un relevamiento sistemático en las redes sociales que permita detectar consignas amenazantes o la exhibición de objetos ilegales. Sólo se llega a estas fotos cuando hay un sospechoso concreto en la mira. "Generalmente, cuando comienza una causa se revisan los perfiles de los investigados. Y si surge algo, se deja todo asentado en el expediente", contó una de las fuentes consultadas."Yo, concretamente, cuando quiero saber algo de alguien en particular, lo busco por internet, pero en la Policía no hay un área específica que rastree", aseguró otro experto en seguimientos."No hay una capacitación en ese sentido", agregó un colega.Sobre la validez de estos rastreos, las fuentes apuntaron que legalmente sólo se puede incorporar un perfil público en la web si lo ordena un juez o un fiscal.No se trata sólo de Facebook y otras redes sociales. Por ejemplo, un investigador constató que el mercado clandestino de cubiertas sustraídas en la ciudad de Córdoba tenía su auge en reconocidas páginas de ventas on line . "También la explotación sexual de Córdoba se mueve a través de Facebook y sitios de internet", agregó este pesquisa. Búsqueda Un rastreo a través de los perfiles públicos de jóvenes de diferentes barrios de la ciudad de Córdoba, realizado por La Voz , permitió encontrar fotos de varones y mujeres exhibiendo armas de fuego clandestinas.Se trata de una práctica que parece haberse extendido en las redes sociales. Un alarde que no deja de ser llamativo.Como sucede con otros tipos de delitos, los delincuentes precoces también ceden a la tentación de ostentar de manera pública sus fechorías.Aunque las redes sociales puedan multiplicar varias veces más de lo que imaginan los ojos que mirarán estas fotos."Muerte a la yuta", era uno de los mensajes que antecedían a una serie de fotos que hace dos meses corrió por los teléfonos policiales. Tres jovencitas y un varón de barrio Alberdi habían subido fotos en las que se mostraban con dos pistolas y hasta con un uniforme policial. Lejos de ser una excepción, parece formar parte de una tendencia cada vez más desarrollada. El extraño caso de Viarnes Pero no se trata de los únicos casos. El 12 de mayo último, el prófugo número uno de la Justicia federal de Córdoba, Juan Francisco "el Francés" Viarnes, cayó, supuestamente, por utilizar Facebook. Aunque suene extraño, el hombre clave para la instrucción de la causa llamada "narcoescándalo", que llevó a juicio a un grupo de policías antidrogas, perdió su libertad clandestina por una pista que llegó a través de las redes sociales. Un hombre que aseguró haber sido estafado por Viarnes, por la venta de un terreno, giró uno de los pagos a Paraguay, por Western Union, a nombre de una mujer.Al rastrear el nombre de ella en Facebook, se topó con varias fotos en las que posaba junto a Viarnes.Al dato lo llevó este año a la Justicia federal, que recién entonces pudo encontrar al hombre que estaba prófugo desde abril de 2014.La alta exposición de este sinuoso personaje en las redes sociales es, hasta ahora, un enigma que los investigadores federales no saben responder.