Creció el número de muertos en tiroteos policiales
Nueve presuntos ladrones murieron en 10 meses. En 2014 fueron ocho. En la mayoría de los casos, los efectivos estaban de civil.
Eran las 6 y aún estaba oscuro. Fue entonces cuando el cabo de la Policía de Córdoba, que iba a trabajar, se enteró por un custodio de una fábrica de que dos motochoros armados acababan de asaltar a un hombre a quien le habían despojado de su moto. El uniformado vio a los dos sospechosos en sendas motos y comenzó a perseguirlos.Luego, declararía que quiso detenerlos y que, en el marco de un forcejeo y un cruce de balazos, ultimó por la espalda a uno de ellos. El joven muerto tenía 23 años y en barrio Sacchi, de la ciudad de Córdoba, lo apodaban "la Lora". El cabo Javier Barrera quedó en libertad, aunque imputado por sospecha leve de homicidio agravado, mientras se investiga si actuó en legítima defensa o si se excedió."Queda mucho por analizar para saber si se defendió bien o si se excedió", sintetizó el fiscal Pedro Caballero.El drama sucedió el 3 de octubre en barrio Estación Flores, al sur de la ciudad de Córdoba.Con este caso, suman nueve las muertes de sospechosos a manos de policías en actividad y retirados durante tiroteos en la capital provincial, en este 2015. Los casos llegarían a 10 si se toma el episodio de un policía que, mientras estaba de franco frente a su casa, quedó en medio de una pelea callejera entre dos bandas y mató a un joven que supuestamente intentó asaltarlo. Cuando quedan dos meses para fin de año, la cantidad ya es superior a los trágicos tiroteos en hechos de inseguridad con policías de por medio en todo 2014, cuando ocho presuntos sospechosos cayeron abatidos.También en tiroteos con policías ocurridos este año, varios supuestos asaltantes terminaron heridos de bala y sobrevivieron. Uno quedó paralítico.En el mismo período, otros tres supuestos delincuentes murieron a manos de vecinos que resistieron robos en sus viviendas.¿Existe una orden o disposición oficial de reprimir asaltos cueste lo que cueste, o es la consecuencia directa de la inseguridad?Consultado sobre el tema por este diario, el jefe de Policía de la Provincia prefirió no responder. Julio Suárez dijo tiempo atrás que la inseguridad estaba en estándares normales y añadió que se está "mejor" que en otros distritos. "Es una locura conjeturar que se haya bajado línea para salir a meter bala. Nuestros hombres están preparados, y si mataron, fue porque se enfrentaron a malandras jugados a todo", opinó una alta fuente policial. "¿Cuántos terminaron presos o enviados a juicio este año por estas muertes? Ninguno", añadió.Dos efectivos están con prisión preventiva por homicidio agravado (supuesto "gatillo fácil") por el homicidio de Fernando "Were" Pellico, en un operativo en Los Boulevares, en julio del año pasado. De civil Respecto de los casos de 2015, llama la atención la prevalencia de episodios con policías que, al momento de enfrentarse y matar a supuestos ladrones, estaban de civil. Esto vuelve a poner en debate la situación de efectivos que, cuando están de franco, llevan sus armas reglamentarias a sus viviendas y repelen agresiones en vez de alertar al 101.De acuerdo con la ley provincial de seguridad, todos los policías en condiciones físicas y psicológicas están obligados a portar sus pistolas siempre. Estén uniformados, trabajando de civil o de franco.Fuentes policiales reconocieron que, por una circular interna, hay una excepción: si van a bailar, deben dejar el arma en sus domicilios."Ya les han robado los 'fierros' a varios que fueron a bailar", comentó un oficial, quien remarcó la importancia de andar armados. Episodios fatales Estos son los episodios de policías que mataron sin uniforme: Dos abatidos. En enero, dos presuntos ladrones, de 31 y 35 años, murieron en enero pasado ultimados a balazos de madrugada, cuando habían entrado a cometer un asalto domiciliario, en barrio Alto Alberdi. El hijo del dueño de casa, un joven policía que estaba de franco, los enfrentó a los tiros de madrugada. No fue detenido por la fiscal Jorgelina Gutiez y el caso quedó en principio encuadrado como legítima defensa. Con una maza. En febrero, y de madrugada, un suboficial exonerado de la Policía ultimó a un joven que habría querido entrar por la fuerza a su casa de la ciudad de Villa Carlos Paz. Según la causa, el intruso llevaba una maza y el policía lo mató de un tiro. El fiscal Gustavo Marchetti detuvo al policía por homicidio agravado. Luego, el exefectivo recuperó su libertad y su imputación se morigeró a la de exceso en la legítima defensa. En el garaje. Un excomisario resistió un asalto en su casa de barrio San Lorenzo Sur, Córdoba capital, cuando guardaba el auto. Sucedió en marzo y de noche. Con su pistola reglamentaria se enfrentó a los ladrones y mató a uno de un tiro en el tórax. Fue imputado como sospechoso leve de homicidio calificado por el fiscal Tomás Casas y quedó en libertad. El caso quedaría como legítima defensa. En la casa. Un supuesto ladrón murió abatido de un balazo en el pecho, en horas de la madrugada, cuando quería presuntamente robar en la casa de un policía, quien reprimió el hecho desde el interior. Fue en septiembre, también en San Lorenzo Sur. Un cómplice escapó. El fiscal Pedro Caballero podría sobreseer al efectivo de la Caminera por legítima defensa. En la calle. Un policía de civil acribilló de varios disparos a un supuesto motochoro que acababa de robar una cartera. Sucedió en plena siesta de septiembre en Colón y Sagrada Familia, esquina muy transitada en el oeste de la capital provincial. El sospechoso de 17 años murió en el lugar. Su madre reclamó exceso. "No hacía falta matarlo; podría haberlo detenido, no ejecutarlo", se quejó. El oficial fue imputado de homicidio agravado y quedó libre por decisión de la fiscal Jorgelina Gutiez. Frente a la plaza. A estos hechos se agrega lo sucedido en mayo en barrio Observatorio, también de la ciudad de Córdoba, cuando un sargento retirado (de civil) mató por la espalda, frente a su casa, a un joven de 16 años. El expolicía dijo que dos bandas se peleaban en una plaza y que él quedó en el medio, momento en que un grupo intentó asaltarlo. Entonces sacó su arma y se defendió. La fiscal Liliana Copello lo detuvo. Luego, el sargento recuperó su libertad, aunque quedó imputado por exceso. Muertos por uniformados Tres supuestos ladrones murieron baleados este año en tiroteos en calles de la capital provincial con policías uniformados del Comando de Acción Preventiva (CAP). En enero, un policía ultimó de un tiro en el tórax a un presunto delincuente que huía a los tiros en un auto, tras un asalto en una casa de barrio Parque Capital, ciudad de Córdoba.En marzo, un joven falleció de un balazo tras una persecución a los tiros en barrio Don Bosco.El último caso ocurrió en Estación Flores, a comienzos de este mes.Ninguno de los policías quedó preso y aún se investiga si se excedieron.
Entre el “gatillo fácil” y la legítima defensa
Legislación vigente. El Código Penal argentino señala que la legítima defensa, contemplada en el artículo 34, termina con el sobreseimiento de un ciudadano (en este caso, un policía).
Exceso en la legítima defensa. El exceso en la legítima defensa, en cambio, está contemplado en la ley argentina como un caso de homicidio culposo: significa que mediaron imprudencia, negligencia o impericia. En este caso, sí existe una eventual condena que puede ir desde los seis meses hasta los tres años de prisión (efectiva o condicional).
Homicidio agravado. Mucho más grave es la situación de aquel efectivo que mata a una persona de forma intencional y fuera de todo marco legal. Es lo que se denomina comúnmente como un caso de "gatillo fácil". En este tipo de episodios, el caso se juzga como un homicidio agravado por el uso de arma de fuego y por la condición, precisamente, de ser un policía. Este tipo de delito prevé una pena que puede llegar hasta los 30 años de cárcel.

