Coparon Villa El Nailon para buscar a sospechoso de crimen
Se lo acusade haber asesinado al joven Mario Molina, de 17 años, el jueves de la semana pasada en ese sector de la ciudad.
Un joven de 19 años que vive en Villa El Nailon, entre Marqués Anexo e Hipólito Yrigoyen, fue detenido ayer a la mañana en un operativo ejecutado por el grupo de elite Éter. Se lo acusa de haber asesinado a Mario Martín Molina (17), homicidio que se produjo el jueves de la semana pasada en ese sector de la ciudad y que se agregó a una larga lista de episodios violentos registrados en esa zona.Según informó el jefe de Investigaciones Criminales de la Policía de Córdoba, comisario mayor Miguel Ángel Oliva, el capturado fue identificado como Maximiliano Iván Castillo (19), que fue apresado en su domicilio ubicado en uno de los pasillos de la villa. Fue imputado por el fiscal de feria Carlos Matheu por el delito de "homicidio agravado por el uso de arma de fuego". Un cómplice, de la misma edad, permanece prófugo.Molina fue asesinado de un tiro en la nuca el jueves 16 de este mes, a las 15, cuando caminaba desde la casa de su abuela, en Marqués Anexo, hacia la casa de unos amigos en Hipólito Yrigoyen. Iba por un pasaje cuando lo emboscaron en moto.Según confiaron fuentes cercanas a la investigación, se trató de un nuevo crimen (en 2013 hubo tres asesinatos en esa zona, y varios episodios más con baleados) en el marco de un antiguo enfrentamiento entre dos bandas: "Los Wachos de Hipólito", integrada por amigos de Molina, y "Los Ranchos", conformada por habitantes de El Nailon y de otro asentamiento del sector, Ramal Sur.Esta última está liderada por una familia conocida como "Los Tucumanos", que maneja los destinos internos de la villa y cuyos integrantes también están detrás de dos de los tres asesinatos que se conocieron el año pasado.Tanto en los homicidios anteriores como en el caso de Molina, durante los velatorios los amigos, todos adolescentes, dispararon tiros al aire, un ritual cada vez más común en ese sector de la ciudad y que simboliza, al mismo tiempo, una despedida y una promesa de venganza.

