Conmoción por el asesinato de una niña
Tenía 7 años y su cuerpo calcinado fue hallado en un arroyo de Berazategui. Sospechan del entorno familiar de la víctima.
Buenos Aires. El cadáver de una niña de 7 años que estaba desaparecida desde hacía tres días fue encontrado ayer parcialmente incinerado y envuelto en una bolsa de plástico, en un arroyo de la localidad bonaerense de Berazategui, informaron fuentes policiales. El comisario general Osvaldo Castelli, titular de la Superintendencia de Seguridad de la Policía de la provincia de Buenos Aires, confirmó ayer que la víctima es Priscila Lafuente (7) y el cadáver fue identificado por su "padre biológico". "No obstante a ello, se van a realizar todos los estudios científicos para determinarlo legalmente (...) Seguramente se hará una prueba de ADN", indicó el jefe policial en una rueda de prensa, en la cual aclaró que la nena estaba "indocumentada". Según las fuentes, el cuerpo de la niña fue encontrado entre los pastizales y arbustos de un arroyo ubicado debajo del puente de avenida Mitre casi calle 44, en Berazategui, próximo al límite con la vecina localidad de Guillermo Hudson, en el sur del conurbano. De acuerdo a Castelli, el arroyo, de unos siete metros de ancho y con poco caudal de agua, está ubicado a unos 800 metros de la casa de la madre de Priscila, donde la niña residía actualmente.
Denuncia tardía
“La nena era hija de un matrimonio que se encuentra separado desde hace unos años. Vivió gran parte de su vida con el papá y actualmente lo hacía con la mamá”, explicó el jefe policial. Castelli indicó que la madre de la niña denunció en las primeras horas del lunes, en la comisaría de la zona, que su hija había desaparecido de su casa dos días antes.
“Se habían ido a dormir alrededor de la medianoche y al otro día, a las 10, constataron que (la niña) no se encontraba dentro del domicilio”, explicó.
A partir de la denuncia de la madre de Priscila, la Policía de Berazategui inició inmediatamente el protocolo de búsqueda e inspeccionó casas de amigos de la familia, estaciones ferroviarias y hospitales.
“Se la buscó por todos los lugares donde podía estar viva. Y en las primeras horas, cuando no se la pudo encontrar en esos lugares, se empezó a revisar campos y arroyos”, indicó Castelli, quien precisó que el lugar del hallazgo es de “difícil acceso”. Respecto del estado del cadáver de la nena, el comisario general dijo que “se encontraba dentro de una bolsa y a primera vista surgiría que tiene signos de haber sido calcinado”.
Los peritos que inspeccionaron el cuerpo no pudieron advertir a simple vista si presentaba heridas cortantes, golpes o lesiones de bala o de otro tipo que le pudieran haber ocasionado la muerte, lo que se determinará en las próximas horas con la operación de autopsia. Consultado acerca de si existían denuncias por maltratos o violencia hacia la niña de parte de algún familiar, el jefe policial se excusó de dar detalles para preservar la marcha de la pesquisa.
Lo que también llamó la atención de los investigadores es la demora por parte de la madre en realizar la denuncia por la desaparición de su hija, ya que, de acuerdo a su relato, la vio por última vez la noche del sábado y concurrió a la comisaría recién ayer por la mañana.
Ante esa situación, Castelli dijo que esa demora en hacer la denuncia provocó “que el protocolo de búsqueda se inicie en forma tardía”. “Llama la atención la cantidad de horas que pasaron, pero eso no quiere decir nada”, sostuvo.
En tanto, luego del hallazgo del cuerpo, los peritos buscaron rastros que permitan tanto identificar a los homicidas como conocer si la víctima fue asesinada e incinerada en el lugar o si allí sólo se limitaron a descartar el cadáver.
Además, procuraban levantar huellas de algún rodado o calzado e incluso de arrastre, si es que el cuerpo fue bajado desde un auto y llevado hasta la vera del arroyo.
La investigación por el hallazgo del cuerpo quedó a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción 3 descentralizada de Berazategui, comandada por Gabriela Mateos, cuyos asistentes recorrieron la humilde zona donde se encontró el cadáver en busca de testigos.
El recuerdo de Candela
Algunas características de este caso remiten al crimen de Candela Rodríguez, quien después de varios días desaparecida fue hallada asesinada dentro de una bolsa, en 2011, en Hurlingham.

