
Ataque “piraña”: le robaron la camioneta a golpes y uno de los detenidos tiene 14 años
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Redacción La Voz
La Cámara en lo Criminal y Correccional de 11ª Nominación de la ciudad de Córdoba condenó a tres años y tres meses de prisión a tres jóvenes integrantes de una banda “piraña” que amedrentó, golpeó y robó a diversas víctimas indefensas en el Centro capitalino durante una sola noche.
El juez Horacio Augusto Carranza homologó el acuerdo entre el fiscal Marcelo Sicardi y las defensas de los imputados Diego Ismael Alejandro Chuki” Giménez Morales (19), Denis Juan David “Toto” Cabrera (20) y Brandon Abel “Bartacha” Moreno (21) como coautores de robo calificado en poblado y en banda, robo agravado reiterado por la participación de menores de edad e intento de robo calificado y agravado (dos hechos).
El primero de los cuatro hechos por los que llegaron a juicio y recibieron las penas tuvo lugar alrededor de las 21 del 10 de noviembre de 2024. Dos hermanas caminaban por el parque Sarmiento cuando fueron abordadas por la banda integrada por al menos 19 jóvenes de entre 11 a 19 años, entre ellos, Giménez Morales, Cabrera y Moreno.
Una de los asaltantes, simulando reclamar por un teléfono que le habrían sustraído minutos antes, le pidió a una de las víctimas que le mostrara su celular, un Samsung J7.
Cuando la joven quiso mostrarle que solo llevaba consigo su aparato personal, la asaltante se lo arrebató y se lo entregó a otro de los delincuentes del grupo. Así comenzó un “pasamanos”, mientras la asaltante la tomó de los pelos y amenazó con golpearla en la cara.
La joven atinó a defenderse, pero se le cayó de entre sus ropas otro celular (un Motorola G Power). La situación fue rapazmente aprovechada por otro “piraña” que huyó con él, consumando así el botín.
Luego, la banda atacó por segunda vez aquella noche, esta vez en Paraná y Rondeau, en Nueva Córdoba. Bajo el ardid de que la correa del perro que llevaba el damnificado había enganchado la pierna de uno de los asaltantes, otro cómplice aprovechó la distracción y le sustrajo un iPhone 13 PRO.
Sin cejar en la maniobra, un tercer delincuente le arrebató una gorra Lacoste que llevaba puesta. Todo en segundos, los asaltantes se perdieron por la zona y huyeron.
El tercer robo ocurrió, pasadas las 22, en General Paz y 9 de Julio, cuando los “pirañas” cercaron a una mujer, uno la tomó de los cabellos y otra comenzó a golpearla. Indefensa, la víctima perdió la estabilidad y se cayó al suelo.
Sin ninguna piedad, otra “piraña” la golpeó e intentaron arrebatarle la mochila. Tirada en el piso, la mujer pidió auxilio, lo que rápidamente puso en fuga a los delincuentes sin materializar el robo.
En ese momento, uno de los transeúntes que se acercó a auxiliarla fue increpado por uno de los delincuentes, posiblemente Giménez Morales, quien le asestó una trompada en la cara. El damnificado reaccionó y comenzaron a propinarse golpes de puño.
En medio de la riña, otro “piraña” se sumó para doblegar al “buen samaritano”. Intentaron robarle el celular, pero la férrea resistencia hizo que fracasaran y escaparan con el resto de la banda.
Los investigadores analizaron las cámaras de un domo policial que captó el desplazamiento de los tres imputados, lo que permitió ubicarlos. También peritaron el celular de Cabrera, en el que encontraron chats, fotos y videos.
Fue llamativo que integrara el grupo de WhatsApp denominado “El rejunte oficial”, a través del que llegaron a reconocer a los demás acusados, que tenían relaciones de amistad entre ellos y se dedicaban a la delincuencia callejera.
En el marco del juicio abreviado, Cabrera, Giménez Morales y Moreno reconocieron su participación delictiva, dijeron estar arrepentidos de los hechos y pidieron disculpas.
El fiscal Sicari valoró como atenuantes el reconocimiento liso y llano de los hechos, su juventud, la ausencia de antecedentes penales, su nivel de educación básica, la contención familiar, el desarrollo de actividades laborales lícitas y la reparación económica a las víctimas de $ 600 mil a cada una.
Pero ponderó como agravantes la reiteración inmediata de los hechos delictivos, el grado de planificación y organización, aprovechamiento de la nocturnidad, la intervención de varias personas y la existencia de un concurso ideal de agravantes. Por todo ello, solicitó tres años y cuatro meses de prisión.
El defensor Nicolás Ruades, en representación de Moreno y de Cabrera, solicitó una morigeración punitiva por la situación de vulnerabilidad de ambos, sus escasos recursos económicos y educativos, y el hacinamiento carcelario. Pidió tres años de prisión condicional.
A su turno, la defensora Celeste Alasino, por Giménez, solicitó tres años de prisión. Finalmente, el juez Carranza, en sala unipersonal, dio por acreditados los hechos, homologó el acuerdo y los condenó a tres años y tres meses de prisión.