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Comienza el primer juicio por Nicolás

Juzgan al hijo del dueño de la quinta donde se vio por última vez al joven, desaparecido hace cinco años y medio. Para la madre, Rosa Sabena, allí lo mataron y descuartizaron. Insiste en que hubo encubrimiento. La apoyan organizaciones con una concentración.

02 de junio de 2014 a las 12:01 a. m.
Denise Audrito (Corresponsalía)
Comienza el primer juicio por Nicolás
Madre. Rosa Sabena, junto a su abogado, René Bossio, lista para empezar el juicio (La Voz).

Río Cuarto. Sin descansar un solo día, desde hace cinco años y medio, Rosa Sabena busca la verdad sobre lo que le hicieron a su hijo, Nicolás, desaparecido a los 21 años.

Sólo apoyada en su amor, Rosa se metió en la trama del delito riocuartense y canalizó su impotencia en el estudio de la carrera de abogacía.

Este lunes, se abrirá una primera oportunidad para que se haga justicia en el caso Sabena. Llega al banquillo de los acusados José “Yaca” Vargas (38), uno de los integrantes de la familia Vargas Parra, en cuya casa quinta fue visto por última vez el joven.

Aunque la mamá de Nicolás no tiene dudas de que esta familia asesinó y descuartizó a su hijo, tras introducirlo en la droga, la imputación que pesa sobre ellos es “privación ilegítima de la libertad calificada” (el fiscal había elevado la causa como privación ilegítima de la libertad seguida de muerte, pero la Cámara cambió la carátula).

Debido a la calificación legal del hecho, otros dos integrantes de la familia, el padre de “Yaca”, Juan Francisco Vargas, y la hermana, Lucía Flores, alias “Cory”, han pedido la suspensión del juicio a prueba (probation). El defensor oficial de Rosa Sabena, René Bossio, adelantó que se opondrán.

Lo cierto es que, por el momento, sólo será juzgado “Yaca”, quien por sus antecedentes por robo e infracción a la ley de estupefacientes se vio imposibilitado de solicitar este beneficio.

Los Vargas siempre sostuvieron que ellos albergaron a Nicolás porque tenía problemas con sus padres y que el joven luego se fue voluntariamente de la quinta sin dar explicaciones.

La Mesa de Derechos Humanos del municipio, la Pastoral Universitaria y el Observatorio de Derechos Humanos han convocado a una concentración en apoyo a la madre de Nicolás, para hoy a las 9, en la plazoleta de Tribunales.

Testimonio de madre

Este es el diálogo que Rosa Sabena mantuvo con La Voz del Interior:

–¿Con qué expectativas llegan al juicio?

–Tenemos la expectativa de que haya una condena. Todas las pruebas dicen que Nicolás no salió de esa quinta, la Cámara lo dice cuando aprobó la elevación a juicio, todo no hace más que confirmar mis temores y lo que costó mucho tiempo, mucho dolor probar, pero finalmente se sabe.

–¿Por qué lo mataron?

–La verdad es que para mí, mi hijo cayó en la casa de una familia y ellos mataron a mi hijo, nunca salió de ahí. Nicolás tenía un importante retraso madurativo, tenía una edad cronológica que no se correspondía con su personalidad, era un chico muy influenciable y tuvo la desgracia de conocer a esa gente, sobre todo a la hija de Vargas Parra, que a través del sexo lo fue atrayendo, lo llevó y lo involucró con ese tipo de gente que ellos frecuentaban. Mi hijo nunca había consumido drogas, pero supongo que ellos lo han llevado a eso a través de sus artimañas y puede haber sido usado por esta gente para comercializar, lo mataron por hacer o no hacer algo. Lamentablemente en contra de su voluntad, quedó en medio de esa gente con esas conductas vinculadas al delito. Fue una víctima de estos elementos que envenenan a los hijos con basura. Indudablemente que lo estaban manipulando. Entendemos que ha sido por una cuestión que tiene que ver con el mundo del narcotráfico.

–¿Qué puede decir respecto del accionar policial y judicial?

–Lo que digo surge del expediente, yo no lo he inventado. Por ahora no puedo dar más datos, pero va a quedar acreditado en el juicio porque consta en el expediente que hubo amparo de algunos policías, desidia de un fiscal, connivencia. Está probado que había policías que le avisaban a los Vargas sobre los allanamientos y lo que había en su contra, que se plantaron pruebas, pistas falsas, hubo un funcionario judicial que salió a los medios a negar que fuera sangre humana la del cuchillo encontrado en la quinta, cuando el Ceprocor determinó lo contrario. Y hasta está la declaración de policías que indican que el 15 de septiembre, a la madrugada, cuando de casualidad interceptan a Vargas padre en un control vehicular, el “muestra un miedo irracional y hasta se defeca encima”. Los policías le ven que tenía dos celulares encima, sin chip. Y no se los secuestraron. Yo estoy convencida de que uno era el de Nicolás. Mi abogado, el defensor oficial que hace poco entró en el caso, no puede creer cómo estas personas pudieron estar todo este tiempo libres con el cúmulo de pruebas que hay.

–¿Cómo se hace para llegar a la verdad en estos casos?

–Yo he sacado fuerzas de la desesperación por encontrar a mi hijo, del inmenso amor por él, porque fue deseado, amado, protegido. He vivido una tortura diaria, necesito saber qué pasó porque una persona no puede desaparecer de la faz de la tierra y de Río Cuarto, que es tan chico. Amo a mi hijo y necesito saber qué pasó, encontrarlo, porque no se puede vivir con este dolor, con un signo de interrogación permanente en la cabeza, con qué pasó y por qué. Tendría que haber funcionarios responsables que se ocupen para no tener que desangrarse por todos lados para tener una respuesta. Yo tuve que aprender abogacía, leyes para saber qué hacer,

he aprendido más de lo que dicen los libros, con cada profesional que me acompañó. He aprendido con sangre, sudor y lágrimas.