La coartada del colectivero apuntado por manejar una mesa de dinero millonaria
Su abogado asegura que sólo hizo de "intermediario". Se multiplican las denuncias en su contra. Una despensa, clave.
El abogado de Ariel Joaquín (45), el chofer de colectivos de barrio Providencia, de la ciudad de Córdoba, que desde comienzos de junio último quedó en el centro de varias sospechas en el marco de una mesa de dinero que había movido millones de pesos, reveló hoy que su cliente asegura que sólo era un “intermediario”.
“Manifiesta que él fue intermediario y que el almacén era un negocio que él tenía hace muchos años, y que ya no tiene, y que allí no existía una mesa de dinero”, indicó a la prensa el letrado Milton Parola.
"Su función era llevar y traer algunas cuestiones, pero no manejaba la mesa", insistió Parola, quien definió a Joaquín como un "mandadero".
De esta manera, el abogado reveló en parte cuál será la estrategia de Joaquín, quien ya se puso a disposición del fiscal federal Gustavo Vidal Lascano quien acumula más de 40 denuncias en contra de Joaquín.
Distintas personas se presentan como damnificadas de Joaquín, a quien señalan por haberse quedado con montos muy altos de dinero luego de que ellos le confiaran sus ahorros bajo la promesa por parte del colectivero de que iban a percibir un interés mensual de entre el cuatro y el cinco por ciento en la mayoría de los casos.

Operatoria que se realizó durante al menos una década al margen de cualquier contrato legal. Joaquín era dueño de una despensa de barrio Providencia donde solía pagar los “intereses” que prometía. Desde junio, toda la cadena de pago se cortó y a partir de entonces se han multiplicado las denuncias en contra de él, su mujer y de un hermano. Por ahora no hay ningún imputado.

Su abogado Parola deslizó ante la prensa que la operatoria ilegal pudo estar vinculada a la firma de transporte Coniferal, donde Joaquín trabaja (hoy con licencia psiquiátrica), algo que fue negado de manera enfática por el presidente de la empresa, Gustavo Mira:“Es un disparate total”.
La investigación
Esta historia que ahora tiene un capítulo clave en la Justicia comenzó a escribirse el pasado 8 de junio, cuando Ariel Joaquín dejó de atender a los "inversores". Según reconstruyó La Voz en una investigación que fue publicada el domingo 18 de agosto, durante más de una década el colectivero habría construido un enorme andamiaje financiero que de un momento a otro desapareció, sin que por ahora haya pistas claras sobre quién era el real responsable de toda esta maniobra.

Joaquín, según relataron los denunciantes, pedía dinero en dólares y en pesos para “invertir” en círculos de 500 mil dólares y de 10 millones de pesos. Cada vez que se completaba un “círculo” comenzaba a abonar los intereses prometidos. Se especula que durante estos años los “círculos” se multiplicaron varias veces.

