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Sucesos

Delitos económicos. Causa Mareschi: estafas a la amistad y engaños por dinero asoman en el juicio en Córdoba

El juicio por presuntas estafas inmobiliarias revela un entramado de mentiras donde la confianza íntima fue utilizada como herramienta del delito. Víctimas que eran “hermanos de la vida” relataron cómo fueron defraudadas por quien consideraban parte de su familia.

03 de abril de 2026, 08:49
Causa Mareschi: estafas a la amistad y engaños por dinero asoman en el juicio en Córdoba
Acusado. El principal acusado por las estafas inmobiliarias, Javier Marieschi, fue apuntado por varios acusados por haber traicionado una íntima amistad. (Ramiro Pereyra / La Voz)


El juicio oral por la denominada “causa Marieschi” expone no sólo un complejo esquema de presuntas estafas inmobiliarias, sino también una dimensión más profunda y dolorosa: la traición a vínculos de amistad construidos durante años.

En el banquillo de los acusados en la Cámara 4ª del Crimen de Córdoba, Marcelo Javier Marieschi y otros imputados enfrentan cargos por supuestas maniobras que habrían perjudicado a compradores de propiedades que nunca fueron entregadas. Pero, en algunos casos, el perjuicio trasciende lo económico: se trata de relaciones personales quebradas por el engaño.

Uno de los episodios más conmovedores del debate tuvo como protagonista a Federico Bernardi, quien durante su declaración -de más de una hora- se quebró al recordar cómo descubrió que había sido estafado -según dijo- por quien consideraba “como un hermano”. Según trascendió en torno al juicio, un abogado asesoró a él y su esposa y los "cacheteó" con la verdad: habían sido estafados. Ellos no podían aceptar que el amigo los había engañado, según el relato.

Mientras declaraba Bernardi, a su lado, su pareja Catalina Cabello le acercó un pañuelo para secar sus lágrimas, en una escena que reflejó con crudeza el impacto emocional del caso.

La relación entre Bernardi y Marieschi no era meramente comercial. Según surge del expediente, existía un vínculo de confianza profunda, desde niños, al punto de compartir proyectos de vida.

Eran compañeros de muchos años en el club La Tablada, donde jugaban al rugby desde las divisiones inferiores y terminaron siendo “hermanos”, como ambos lo definieron. Este deporte siempre se menciona por forjar sólidos vínculos de toda la vida.

Tribunal. El debate en la Cámara 4ª del Crimen, con los vocales María Susana Blanc Gerzicich, María Antonia de la Rúa y Luis Nassiz. (Ramiro Pereyra / La Voz)
Tribunal. El debate en la Cámara 4ª del Crimen, con los vocales María Susana Blanc Gerzicich, María Antonia de la Rúa y Luis Nassiz. (Ramiro Pereyra / La Voz) (Ramiro Pereyra/ La Voz)

Sin embargo, esa cercanía habría sido utilizada como vehículo para concretar la maniobra, según la causa. En uno de los tramos incorporados al proceso, el propio Marieschi llegó a reconocer: “Federico era como mi hermano”, en referencia a la relación que los unía antes de los hechos investigados.

Acusados. Javier Marieschi y varios de los acusados en la causa por estafas inmobiliarias. (Ramiro Pereyra / Archivo)
Acusados. Javier Marieschi y varios de los acusados en la causa por estafas inmobiliarias. (Ramiro Pereyra / Archivo) (Ramiro Pereyra/ La Voz)

Complejo entramado

Los testimonios de las víctimas describen un patrón común: promesas de viviendas en desarrollos inmobiliarios que nunca se concretaron, pagos realizados en efectivo y en dólares, y una estructura contractual que aparentaba legalidad. Sin embargo, detrás de esa fachada, la acusación sostiene que existía una ingeniería jurídica destinada a encubrir la falta de respaldo real de las operaciones.

El expediente da cuenta de ese presunto entramado. Allí se detallan múltiples supuestas operaciones fraudulentas mediante boletos de compraventa y contratos presuntamente falsificados, así como la utilización de instrumentos legales para simular transacciones legítimas.

Las víctimas, confiadas en la relación personal y en la intervención de profesionales, habrían firmado documentos bajo engaño, perdiendo derechos sobre propiedades que nunca existieron o que no podían ser transferidas, de acuerdo a la causa.

En ese contexto, la participación de otros imputados resulta clave. Según la investigación, Enrique Modesto Marabián habría desempeñado un rol clave en la organización, con capacidad de decisión y conocimiento pleno de las operaciones.

El expediente describe que “impartió directivas al resto de los miembros de la banda” y se presentó como socio e inversor, aportando capital para sostener una apariencia de avance en las obras.

Las víctimas sostuvieron en sus testimonios una versión consistente: que confiaron en Marieschi no sólo por la apariencia de legalidad de las operaciones, sino fundamentalmente por el vínculo personal. Cecilia Romero, otra de las damnificadas, relató cómo entregó importantes sumas de dinero bajo la promesa de una vivienda, sin imaginar que se trataba de una maniobra fraudulenta.

Vehículo de engaño

El abogado penalista Pedro Despouy Santoro, representante de algunas de las víctimas, aportó una reflexión que atraviesa todo el juicio. Sostiene que en este caso el abuso de confianza alcanza un nivel particularmente grave, porque no se trata de una relación comercial, sino de una “confianza íntima, estructural, casi identitaria”.

Acusadores. Junto al fiscal de cámara Gustavo Arocena, actúa el querellante Pedro Despouy Santoro. (Ramiro Pereyra / La Voz)
Acusadores. Junto al fiscal de cámara Gustavo Arocena, actúa el querellante Pedro Despouy Santoro. (Ramiro Pereyra / La Voz) (Ramiro Pereyra/ La Voz)

Según el querellante y actor civil, esa confianza funciona como un “vehículo del engaño”, ya que las víctimas relajan sus mecanismos de defensa ante alguien cercano. De este modo, el delito no sólo afecta el patrimonio, sino que erosiona la base misma de las relaciones humanas.

El testimonio de Catalina Cabello refuerza esa idea. En su declaración, describió cómo ella y su pareja Bernardi tomaron decisiones económicas trascendentales confiando en la palabra de Marieschi, sin sospechar que estaban siendo víctimas de un fraude. La falta de entrega de las viviendas y la pérdida de los bienes invertidos marcaron un punto de quiebre irreversible.

El juicio continúa con la producción de pruebas y la declaración de testigos, pero ya ha dejado en evidencia una característica distintiva del caso: la utilización de la amistad como herramienta del delito. No se trata sólo de una estafa inmobiliaria, sino de una traición que impacta en lo más profundo de las relaciones personales.

En ese sentido, la causa plantea un desafío para la Justicia: cómo valorar, además del daño económico, el peso de una confianza quebrada. Porque, como quedó expuesto en la sala de audiencias, hay pérdidas que no pueden medirse en dinero, y heridas que difícilmente puedan repararse.

Particular enfoque

La defensa eligió argumentar a favor del principal acusado utilizando una escena de la película El Padrino III. En ese tramo, un sacerdote le dice al padrino Michael Corleone (Al Pacino): "Confié en mi amigo...". Y Corleone le responde " Amistad y negocios son como el agua y el aceite".

"El Griego". Esteban Yangüez Papagenadio, el defensor de Javier Marieschi. (Nicolás Bravo / Archivo)
"El Griego". Esteban Yangüez Papagenadio, el defensor de Javier Marieschi. (Nicolás Bravo / Archivo) ((Nicolás Bravo / Archivo))

El defensor de Marieschi es Esteban "Griego" Yangüez Papagenadio, quien sostiene: "El consejo de Don Corleone sobre los negocios y la amistad, que son como el agua y el aceite, tiene su fundamento jurídico: mezclarlos sin reglas invita al fraude".

"Según Roxin y Jakobs -prosigue Yangüez Papagenadio-, la imputación objetiva exige que tanto comprador como vendedor cumplan sus obligaciones de cuidado para mantenerse en el riesgo permitido que significan los negocios en la sociedad actual".

"El Griego" prosigue con su particular enfoque, a modo de consejo general: "Para evitar estafas, el comprador debe ejercer su 'deber de autoprotección', verificando la legitimidad de la oferta, mientras el vendedor debe garantizar transparencia total".

Y finaliza el defensor: "Si usted relaja su diligencia por confianza personal, asume un riesgo que el derecho no siempre protege; la claridad técnica y el cumplimiento de roles son la única barrera real contra el engaño".