Bolsones de seguridad
La Provincia, los municipios y la Justicia carecen de información elemental para evaluar cualquier medida seria de prevención.
Un intendente de una pequeña ciudad del interior del país habla con el Presidente por teléfono, le cuenta que está atemorizado por la inseguridad, agrega que su familia fue blanco de un asalto y en cuestión de horas llegan gendarmes para reforzar la prevención callejera. Relatado de manera resumida, aparece como una buena noticia. Una reacción rápida y federal. Fuerzas nacionales que ya no atienden sólo en Buenos Aires.Sin embargo, lo que ocurrió el lunes en Villa Allende y desató una polémica de proporciones no sólo entre la Provincia y la Nación, sino también entre los municipios, que comenzaron a medirse entre "favoritos" o "relegados", revela una crisis más profunda.Gendarmes repartidos como bolsones o como planes de vivienda. A discreción.Decisión que se basó en una "sensación", ya que no existen datos confiables y precisos sobre el real mapa del delito en la provincia. Hace años que en Córdoba no se divulgan datos oficiales sobre esta cuestión, que siempre aparece primera entre las preocupaciones de los ciudadanos.¿En Villa Allende aumentaron los asaltos y robos? ¿Tiene una situación problemática? ¿Respecto de qué se la compara? Preguntas que hoy no se pueden responder con certezas. Porque, se insiste, no hay datos confiables.Recién un esbozo se conoció el pasado 25 de abril, cuando, por primera vez tras ocho años de silencio, la Nación publicó las primeras cifras delictivas a nivel país.Según el informe estadístico de la Dirección Nacional de Gestión de la Información Criminal del Ministerio de Seguridad, los robos en la provincia de Córdoba crecieron un 27 por ciento entre 2008 y 2015. El año pasado hubo 65.823 denuncias, lo que significa el cuarto peor registro a nivel nacional. Datos generales que aún no pueden disgregarse.Y que generan dudas: por ejemplo, en cuanto a los homicidios dolosos o los muertos en choques viales, los datos que la Provincia mandó a la Nación tenían errores importantes, según surge al constatar con las bases de datos independientes de este diario, que tienen a todas las víctimas con nombre y apellido.Por ello, el único mapa delictivo que recién se conoce, si bien es un avance importante, todavía no alcanza para poder establecer qué sucede en cuanto al delito en Córdoba. Porque la Provincia, los municipios y la Justicia carecen de información elemental para evaluar cualquier medida seria.Por eso, las respuestas oficiales ante el envío de los gendarmes fueron de todos los colores. El intendente de Villa Allende dijo que hay más delito. La Nación confió.El ministro de Gobierno provincial, Juan Carlos Massei, escribió una carta molesto por la falta de consulta.Los jefes comunales de otras ciudades de las Sierras Chicas reclamaron "gendarmes para todos". Y el subjefe de Policía, Gustavo Folli, tuvo que ir a la unidad judicial de Villa Allende para poder mostrar algún número: dijo que habían descendido los robos (en realidad, las denuncias, que no es lo mismo).De esta manera, la inseguridad continúa cabalgando en el caballo de la desinformación.

