Asesinó a tres personas y no irá a la cárcel ni será condenado
Con una cuchilla, un joven carnicero mató hace dos meses a sus abuelos y a un tío. Estudios demostraron que tuvo una alteración mental cuando atacó.
Hace poco más de dos meses, la ciudad de Arroyito se tiñó de sangre, muerte y espanto. Un matrimonio de ancianos y uno de sus hijos fueron asesinados de varias puñaladas en una vivienda. El autor confeso del triple crimen fue un nieto, y a la vez sobrino, de las víctimas. El muchacho, de 26 años, estaba imputado por graves delitos que presagiaban una condena a prisión prácticamente de por vida. Sin embargo, se determinó que el muchacho es inimputable y, en vez de ir a la cárcel, fue a parar a un instituto que alberga a pacientes psiquiátricos judicializados en Córdoba Capital. Todo indica que será sobreseído.¿Por qué? Una serie de pericias psiquiátricas y psicológicas determinaron que, cuando tomó el cuchillo aquella nefasta jornada, tuvo una alteración morbosa de sus facultades mentales y no comprendió la criminalidad de su acción. Dicho a las claras, tuvo un brote de locura que lo llevó a cometer el ataque y para ley es inimputable.Por todo ello, el fiscal de Arroyito, José Argüello, dispuso que Héctor Giussano deje la cárcel y sea internado en el Centro Psico Asistencial (CPA), ubicado en barrio Güemes de la Capital y que depende del Ministerio de Salud de Córdoba, bajo cuidados policiales.Si la decisión judicial es avalada por un juez de Control, Giussano será declarado oficialmente libre de toda culpa y cargo por el triple homicidio. Locura criminal El terrible drama sucedió el pasado 28 de junio en horas de la siesta en Arroyito, ciudad ubicada 110 kilómetros al este de la Capital provincial. Según la causa que sustancia el fiscal Argüello, poco después de las 15, Giussano, quien se ganaba la vida como carnicero en la misma ciudad, entró a la casa de sus abuelos Edelweiss Pompa (84) y Héctor Antonio Giussano (86) y, en un rapto de locura, sacó una cuchilla y atacó a ambos. Instantes antes, el muchacho había estado almorzando con unos amigos y el dueño de la carnicería donde trabajaba y, según el expediente, jamás dio una señal clara o un anticipo de lo que iba a hacer.Las víctimas recibieron decenas de puñaladas. René Giussano (62), tío del joven, quiso detenerlo, pero recibió como respuesta una andanada de puntazos. Resultado: la abuela murió en el dormitorio y los dos hombres, en el hospital local, adonde habían alcanzado a ser llevados agonizantes.Héctor Giussano, de acuerdo a la investigación, escapó por los techos, arrojó el arma blanca y fue hasta la vivienda de su patrón. Al ver su estado, alterado completamente y con sus ropas ensangrentadas, el comerciante lo trasladó al mismo Hospital de Arroyito. Allí mismo, fue detenido por policías que habían sido alertados ya por el triple homicidio.De acuerdo a la causa del fiscal Argüello, no existían denuncias previas por violencia familiar en contra del muchacho. De hecho, no tenía antecedentes y nada hacía presagiar tamaño acto demencial. Alteración Como ocurre con todo caso de homicidio, el acusado fue sometido a una rueda de pericias psicológicas y psiquiátricas. "Los estudios interdisciplinarios determinaron que tuvo una alteración morbosa de sus facultades mentales. No comprendió la criminalidad de sus actos. Por ende, corresponde declararlo inimputable por ley", explicó el fiscal Argüello.El funcionario sospecha que la crisis que tuvo Héctor Giussano podría tener relación con una alteración mental previa importante o bien con el consumo de pastillas y drogas.La pesquisa descartó, contrariamente a lo que había trascendido en un primer momento que la abuela haya sido abusada sexualmente poco antes de ser asesinada.

