Asesinatos, drogas y armas en las calles
Al analizar los crímenes en Córdoba, queda en evidencia que la principal causa es la violencia urbana. Por lo general, las víctimas son jóvenes que mueren y matan en zonas donde la venta ilegal de drogas siempre aparece de alguna manera.
El informe publicado el domingo último en este diario, en el que se dio cuenta de cómo el tráfico de drogas y armas corre de manera paralela en los barrios de la ciudad de Córdoba, reveló, también, cómo es la relación directa entre aquellos sectores "regulados por el delito" y los homicidios. El Observatorio de Seguridad Ciudadana, coordinado por la exministra de Seguridad de la Provincia Alejandra Monteoliva, analizó 84 de los 90 asesinatos que se cometieron el año pasado en Córdoba. Y una vez más, como lo habíamos apuntado en estas páginas en otras oportunidades, quedó en evidencia que en la ciudad de Córdoba la principal causa de homicidios es la violencia urbana. Adolescentes y jóvenes que mueren y matan en zonas donde el comercio de drogas ilegales aparece siempre de alguna manera: regulado, en transición o de forma desorganizada.De acuerdo a cada una de estas modalidades, también se agrupan los crímenes: ajustes de cuenta aleccionadores en los primeros, más riñas interpersonales en el resto. Más armas potentes en las zonas reguladas; de bajo calibre y puñales en las que aún no tienen una presencia narco preponderante sobre el resto de los proveedores clandestinos de narcotráfico.Barrios cooptados por el microtráfico, que desarrollan una dinámica propia, lejos del resto de la otra sociedad que, en su mayor parte, ignora todo lo que allí se genera.De esta manera, la ciudad termina conformándose por capas sociales superpuestas, cada vez más alejadas entre sí desde lo simbólico.Es un mapa que devela cómo los adolescentes participan de manera activa en este submundo narco, un universo que adquiere rasgos bien definidos en la geografía cordobesa: de 14 a 24 años, los jóvenes son activos participantes de los ajustes de cuenta. Luego, empiezan a "retirarse" hacia otras modalidades delictivas.Pensado de otra manera, la generalidad indica que de los 14 a los 24 años, son utilizados como "soldaditos" o "perros" (de acuerdo a la jerga propia) por aquellos narcotraficantes que jamás se exponen. Ya más grandes, en tanto, con sus propias familias y otras expectativas, comienzan a incursionar por cuenta propia.Uno de los datos más claros que se evidenció en el informe de la exfuncionaria provincial apunta, también, que en el 84 por ciento de los asesinatos ocurridos en la ciudad de Córdoba en 2013, la distancia entre el lugar del crimen y la residencia de la víctima o el victimario era de menos de mil metros (10 cuadras).Y, siempre, las descripciones de los que matan y de los que mueren termina siendo similar.Cifras, conclusiones que lejos están de ser números sueltos. Detrás de cada homicidio se puede rastrear toda una biografía personal surcada por un contexto que aparece definido con pautas propias: donde el delito está presente de manera permanente, en la forma del narco impune, se recrea al mismo tiempo una cultura en la que la violencia encadenada se hace cada vez más presente, en su peor forma.

