El asesinato de la luchadora social terminó en perpetua
El albañil Juan Carlos Ríos fue condenado a prisión perpetua por el asesinato criminis causae de Elsa Marta Sosa de Fagetti. El homicidio se produjo en abril de 2017 en la vivienda de la víctima, en barrio Residencial Vélez Sársfield.
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El jurado popular reunido en la Cámara 2ª del Crimen de Córdoba condenó a prisión perpetua al albañil Juan Carlos Ríos (43) por el homicidio criminis causae (en concurso real con abuso sexual agravado) de Elsa Marta Sosa de Fagetti (63).

El debate arrojó un veredicto unánime del tribunal popular que no dudó en aplicar la pena máxima a un acusado que acumuló una abrumadora prueba en su contra.
El asesinato se produjo en abril de 2017 en la vivienda de la víctima ubicada en barrio Residencial Vélez Sársfield, de la ciudad en Córdoba, en cuyo dormitorio fue hallado su cadáver con signos de haber sido violada y luego asesinada a golpes y ahorcada con un cable.
La defensora oficial Carolina Lerda muy poco pudo hacer para evitar el embate de la acusación que reunía evidencias tan contundentes como el ADN de Ríos en el cuerpo de la víctima violada y filmaciones en las que se lo veía huir "despavorido" de la escena del crimen.

Además de la fiscal de Cámara Laura Battistelli, la acusación fue sostenida por los querellantes Claudio Orosz y Martín Fresneda.
Marta era una reconocida luchadora por los derechos humanos y había sido querellante y testigo en causas de lesa humanidad, particularmente en Mendoza, donde fue secuestrado su primer esposo.
Tras huir de la represión de la dictadura cívico-militar, Marta se refugió en diferentes lugares del país con su hijo pequeño. Luego se esforzó para estudiar Medicina y, una vez egresada, ejerció como médica rural en diversos puntos del país.
Siempre generosa, altruista y dedicada a ayudar a personas humildes o desprotegidas, Marta terminó viviendo en su casa de Residencial Vélez Sársfield. Allí conoció a este albañil al que, por su carácter afable y trato generoso, ayudaba desinteresadamente.

Ríos hacía algunas refacciones en la casa de Marta y la mujer, que no hacía diferencias con nadie, le ayudaba de diversas maneras, aun con algunos adelantos de dinero.
Según trascendió en el debate, esa confianza y esa generosidad habrían sido malinterpretadas por Ríos, quien terminó atacándola sexualmente y luego, para encubrir esta violación, terminó asesinándola. La muerte se produjo por un golpe con un caloventor y por asfixia producida con el cable de ese artefacto.
Junto al jurado popular, el tribunal técnico –integrado por Mónica Traballini, Ítalo Vitozzi y Eduardo Valdés– dictó el veredicto unánime y categórico: prisión perpetua.

