Acusó a policías hoy presos de “plantarle” droga
Un delincuente, sospechado de almacenar estupefacientes, vinculó a efectivos del “narcoescándalo” con su causa. Denunció que le robaron alrededor de $ 800 mil.
La sala de audiencias del Tribunal Oral Federal N° 2 de la ciudad de Córdoba fue el escenario, ayer, de una increíble historia narrada por un imputado de almacenar dos kilos de pasta base y tres kilos de cocaína en el torpedo de un Renault Clio. Hugo Modestino Sosa (46) tiene una planilla de antecedentes holgada y fue el protagonista de una suerte de novela que mezcla datos de la realidad y otros de ficción.El 2 de agosto de 2013 fue allanado su domicilio de calle Los Nogales, en la ciudad de Unquillo, producto de una investigación iniciada varios meses antes como consecuencia de una llamada anónima aportada por Inteligencia de la Policía cordobesa a la ya desaparecida Dirección Drogas Peligrosas.El denunciante sin nombre dio un número telefónico de Sosa y aseguró que, supuestamente, era el proveedor de droga de un tal Cuello (Raúl Alberto), más conocido en el submundo del narcotráfico como "el Tuerto Cacho", residente en uno de los barrio-ciudad de la Capital provincial.En el transcurso de la investigación, nada surgió en torno del "Tuerto Cacho", pero las intervenciones telefónicas fueron fundamentales para que los agentes de Drogas Peligrosas apuntaran al supuesto comerciante de pasta base y cocaína.En las llamadas intervenidas se escuchaban diálogos sobre vitaminas para caballos de carrera, compra de animales y compra y venta de autos. Cuando se allanó el domicilio del sospechoso, los policías no encontraron nada.De no ser por un perro adiestrado, jamás se habrían descubierto los paquetes ocultos en el torpedo del Clio. El animal olfateó y cuando olió la guantera empezó a ladrar y rasguñar.Los narcos habían hecho un trabajo de "ingeniería" para almacenar la droga. Y el imputado habló Después de la lectura de la acusación por "almacenamiento de estupefacientes", el imputado quiso declarar. Tuvo respuestas para todo. Dio explicaciones sobre cada una de las llamadas al responder preguntas del fiscal Maximiliano Hairabedian. Indicó que iba al norte del país a buscar animales para vender o comercializar vitaminas para caballos. En una de esas llamadas una mujer le dijo que la cocina le salió mal, que estaba todo quemado. "Ah sí, esa señora es la cocinera", indicó con pasmosa naturalidad.A la hora de hablar del allanamiento, sostuvo que lo entregó Daniel Córdoba, conocido narco y supuesto "buchón" de la Policía del que se hizo amigo en la Cárcel de Bouwer.Comentó que este individuo era promotor de la venta de camiones y que estaba en conversaciones para comprar un vehículo para así dedicarse a la venta de animales desde Salta a Córdoba, para lo cual tenía ahorrados 800 mil pesos.Según Sosa, el "buchón" Córdoba le preguntó si tenía el dinero y, al decirle que lo guardaba en su casa, lo allanaron, le "robaron el dinero" y le "plantaron la droga".Para cerrar su historia y justificar que le "plantaron" estupefacientes, juró que tres o cuatro meses antes le compró a Córdoba cuatro llantas nuevas para el Clio y se entrevistaron en una estación de servicio a la que arribó el comisario Alfredo Saine y el oficial Franco Argüello (dos de los detenidos por la causa del "narcoescándalo")."Se llevaron el auto y me lo trajeron después de cuatro horas", precisó, para justificar que en aquella oportunidad le habían "plantado" la pasta base y la cocaína. Si algo faltaba para completar su versión del complot para robarle el dinero y mandarlo a la cárcel, Sosa habló de cada uno de los testigos civiles y sugirió que también los había "plantado" la Policía porque todos estaban vinculados con narcotraficantes.

