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A 10 años, no hay culpables por la tragedia del Piper

Fueron absueltos los tres acusados por el siniestro que en 2005 dejó seis muertos y tres heridos graves. No se estableció el motivo de la caída.

18 de febrero de 2016 a las 12:01 a. m.
José Ignacio Bas | [email protected]
A 10 años, no hay culpables por la tragedia del Piper
Todos juntos. El juicio se desarrolló en la pequeña sala del Tribunal Federal Oral N° 2. (Raimundo Viñuelas/Archivo)

El 8 de mayo de 2005, un avión Piper Navajo se estrelló en el Aeropuerto Ambrosio Taravella de la ciudad de Córdoba, causando la muerte a seis personas y dejando tres heridos graves. Pasaron más de 10 años y nueve meses, exactamente 3.937 días y la tragedia no encuentra culpables. Ayer al mediodía, el Tribunal Federal Oral N° 2 absolvió a los tres imputados que habían llegado a juicio tras una extensa causa. Se trata de Hugo Eduardo Argañaraz, comodoro retirado y por entonces jefe de la base aérea; Edgardo Gabriel Mazzieri, quien era observador de superficie de la estación meteorológica; y Adolfo Apesseche, que en su momento administraba la firma Aeropuertos Argentinos 2000. En libertad, habían llegado a juicio imputados por "homicidio culposo por inobservancia de los reglamentos o deberes a su cargo, agravado por la plu­ralidad de víctimas, en concurso real con lesiones culposas, agravadas por la pluralidad de víctimas". Aquella fatídica noche murieron el piloto, Daniel Reynoso; el copiloto Mario Corti; Gustavo Ramonda, por entonces titular del Toyota Team de TC2000 y su hijo David Ramonda; Hugo Suárez; y el corredor Nicolás Vuyovich, quien esa mañana se había subido a lo más alto del podio en una carrera en San Juan.Sobrevivieron el periodista Rodolfo Butta, el fotógrafo ­Fabricio Nicollier y Joaquín Palacios.Los tres soportaron un pe­noso calvario, sufriendo tanto por las secuelas de la tragedia como por la lentitud del proceso judicial, que tardó más de 10 años en determinar que no había ­culpables.

Dudas

Durante el juicio, que había comenzado en septiembre pasado, los abogados defensores insistie­ron en la culpabilidad del piloto del avión, fallecido en la tragedia, quien para ellos “volaba más bajo de lo permitido”.

Al mismo tiempo, los letrados plantearon la nulidad del peritaje oficial y “la violación a la garantía a ser juzgados en un plazo razonable” (ya que la causa se extendió por una década), algo que fue desestimado.

De manera opuesta, el fiscal Maximiliano Hairabedian y los abogados de la querella coin­cidieron en que la causa del siniestro fue una antena ubicada dentro del predio del aeropuerto, la cual no tenía baliza, no estaba pintada y no era capaz de quebrarse o partirse ante un impacto.

El perito oficial la calificó como un “obelisco”.

No obstante, el fiscal aclaró que los imputados no tenían responsabilidad sobre esa antena, por lo que cargó contra “personas de otras áreas de la Fuerza Aérea que deberían haber sido juzgadas y no lo fueron”.

Hairabedian solicitó exculpar a Mazzieri y condenas de 
un año en suspenso para Apesseche y Argarañas.

Los querellantes también habían pedido penas condicionales, a excepción de uno solo que solicitó que los imputados fueran a la cárcel.

Al momento de la última palabra, Apesseche y Argañaraz manifestaron que no tenían nada que decir, mientras que Mazzieri habló “del sufrimiento que le causó a él y a su familia este largo proceso”.

La causa fue instruida por el fiscal federal Enrique Senestrari y avalada por el juez federal Ricardo Bustos Fierro. Tras diferentes instancias judiciales, llegó a juicio.

Durante el debate, tanto para las defensas como para las querellas, quedó demostrado que faltaban otros responsables en el banquillo de los acusados.