10 años de cárcel efectiva para grupo de poliladrones
Tres uniformados integraban una banda que había asaltado una panadería en Nueva Italia. La víctima fue golpeada. Dos civiles recibieron penas de 7 y 8 años de cárcel.
La Cámara 1ª del Crimen condenó con severas penas de prisión a tres policías de la Provincia y a dos civiles que integraban una banda que asaltó una panadería de barrio Nueva Italia, de la ciudad de Córdoba, mediante el uso de armas y golpeó salvajemente a su dueño. El veredicto sancionó al oficial principal César Augusto Brandán y los suboficiales Jorge Adrián Manzolillo y Manuel Augusto Giordano a 10 años de prisión más inhabilitación permanente para la función pública, por los delitos de robo doblemente calificado por el uso de arma operativa y por la calidad de funcionarios públicos, más violación de domicilio.Estos cargos se hicieron extensivos a los dos civiles miembros de la banda, Walter Roque Navarro, alias "Flaquito", que recibió 8 años de prisión, y a Maximiliano Andrés Ávila, a quien se le aplicaron 7 años. La severidad de las penas se explica porque, de acuerdo a la legislación vigente, el agravante de la condición de policía incrementa la condena en un tercio.A poco de ser detenidos, un informe del diario Día a Día reveló que los tres uniformados eran fuertes deudores, especialmente del Banco de la Provincia de Córdoba (Bancor). Mientras Brandán debía 35 mil pesos, Manzolillo tenía deudas por 63.500 pesos y Giordano, por 91.800. Entre los tres, le debían a Bancor 132.500 pesos.El juicio se inició a comienzos del mes pasado luego de varios planteos y durante un trámite complicado.Los fundamentos de la sentencia se conocerán el próximo lunes 5 de octubre. El hecho Este juicio analizaba el copamiento de una panadería ubicada sobre calle José Quevedo, en el barrio ubicado en el extremo nordeste de la capital cordobesa. Aproximadamente a las 3 de la madrugada del 6 de agosto de 2013, mientras se atendía a un proveedor, los maleantes aprovecharon para filtrarse en el interior del establecimiento. Lo llamativo es que utilizaban armas de guerra tales como una escopeta Itaka, una ametralladora, pistolas 9 milímetros y hasta silenciadores, entre otros elementos del arsenal que esgrimían para reducir a sus víctimas.Algunos encapuchados y todos con movimientos "profesionales", trataron con violencia a los damnificados, pero no advirtieron que en la panadería se había colocado una cámara de seguridad que grababa todas las imágenes.Más allá del dinero que podían obtener del movimiento comercial de la panadería, se presume que los movía el funcionamiento informal de una agencia de venta de autos y que en las últimas horas se había concretado una operación cuya gruesa recaudación podría estar en ese local. Aparentemente, la hipótesis del vehículo transferido no era certera o el efectivo ya había sido llevado.Los cinco maleantes se llevaron cerca de 4.000 pesos del movimiento habitual del comercio y una caja fuerte donde había otros cinco mil pesos, aproximadamente.Una persona que estaba frente al lugar apreció la escena y llamó al servicio 101 de la Policía, que no tardó en llegar y sorprender a algunos de los delincuentes. Otros fueron vinculados y detenidos más tarde.

