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Jardinería. Un experto avisa: regar tus plantas una vez a la semana provoca hojas amarillas y raíces podridas

Un experto en jardinería cuenta que la rutina inocente de regar las plantas el mismo día puede matarlas. Por qué.

08 de julio de 2025 a las 04:40 p. m.
Un experto avisa: regar tus plantas una vez a la semana provoca hojas amarillas y raíces podridas
Regar plantas el mismo día y a la misma hora, un error.

Regar las plantas una vez por semana, siempre en el mismo día y a la misma hora, puede parecer una rutina inocente e incluso responsable. Sin embargo, este hábito tan extendido es, según los expertos, uno de los errores más frecuentes y dañinos en el cuidado doméstico de las plantas. Lo que muchas personas consideran una pauta estable, en realidad puede estar perjudicando gravemente a sus macetas sin que se den cuenta.

Así lo advierte Álvaro Pedrera, creador de contenido especializado en jardinería y conocido en redes sociales como @ypikue. En uno de sus vídeos más recientes, Pedrera alerta de que regar “por sistema” puede provocar síntomas visibles como hojas amarillas o raíces podridas, especialmente en cambios de estación o tras trasplantes.

No todas las plantas necesitan agua cada 7 días

Según explica este divulgador, uno de los principales problemas es aplicar un mismo criterio de riego a todas las plantas por igual. La necesidad de agua varía no solo en función de la especie, sino también de otros factores como:

  • La cantidad de luz que recibe
  • El tipo de maceta
  • El sustrato utilizado
  • La temperatura y humedad ambiente
  • La época del año

Por eso, una pauta de riego semanal puede funcionar durante un tiempo y volverse perjudicial en determinadas condiciones, incluso para plantas que parecían sanas.

@ypikue

Regar una vez a la semana es un error 💦❌   Si riegas tus plantas una vez a la semana como rutina, siento decirte que estás cometiendo uno de los errores que más plantas se ha cargado.   🪴 Cada planta necesita agua a un ritmo distinto. Y no solo depende de la planta… También influye: 👉 La luz que recibe 👉 El tipo de maceta 👉 El sustrato 👉 La época del año…   📅 Pero claro, tú vas a tu calendario semanal, y piensas… “Hoy es día de regar” ❌ Y lo haces por inercia y sin entender si la planta lo necesita o no.   Ahí es cuando empieza el problema: 👉 Hojas amarillas 👉 Raíces podridas… 👉 Y tú sin saber muy bien por qué.   Y a lo mejor no te pasa ahora, pero te pasa en los cambios de estación o después de trasplantar. El problema es el mismo.   ✅ Si quieres evitar ese bucle, he creado una guía para que aprendas a reconocer las señales si una planta necesita agua… o si la estás regando de más.   Comenta RIEGO y te la mando gratis por privado ✍️⬇️ (pero hazlo por IG, que por aquí no me deja) #planttips #plantcare #plantasdecasa #plantasdeinterior #plantslovers #plantasnaturales #plantasdeexterior #ypikue

♬ sonido original - Ypikue

El problema no es cuándo riegas, sino por qué lo haces

El error, según Pedrera, está en regar por inercia, sin observar si la planta realmente lo necesita. “Tú vas a tu calendario y piensas: hoy es día de regar. Y lo haces sin más. Ahí empieza el problema”, explica. El exceso de agua, acumulado sin control, puede saturar el sustrato, impedir que las raíces respiren y terminar dañando la planta.

Este tipo de riego automático puede no mostrar consecuencias inmediatas, pero sí en situaciones de estrés, como un cambio de estación, un traslado o un trasplante. Los síntomas suelen llegar más tarde, en forma de hojas decaídas, tonos amarillentos o raíces blandas por pudrición.

Cómo saber cuándo regar

La recomendación más extendida entre expertos es comprobar el estado del sustrato antes de regar. Introducir un dedo en la tierra para comprobar si está seca o húmeda sigue siendo uno de los métodos más eficaces. Si el sustrato aún conserva humedad, conviene esperar unos días más.

También se recomienda observar el comportamiento de la planta: si las hojas pierden firmeza, si la tierra se despega de la maceta o si el peso del tiesto se ha reducido, puede ser momento de hidratarla.

Adaptar el riego al tipo de planta y a su entorno es clave para evitar daños innecesarios. Cambiar la mentalidad de “regar porque toca” por “regar cuando lo necesita” puede marcar la diferencia entre una planta que sobrevive y otra que prospera.