Salud mental. Según la psicología, las personas que se duermen con la TV encendida tienen más pensamientos intrusivos
Especialistas en salud mental explican por qué este hábito se relaciona con la ansiedad, la necesidad de compañía y la dificultad para desconectarse mentalmente antes de dormir.
Dormir con la televisión prendida es una práctica frecuente en miles de hogares y, aunque suele naturalizarse, la psicología sostiene que detrás de este hábito existen distintos factores emocionales y conductuales.
Para muchas personas, el sonido constante del televisor funciona como una herramienta para evitar el silencio absoluto y reducir la actividad mental antes de conciliar el sueño.
Qué revela la psicología sobre este hábito cada vez más común
Especialistas en salud mental explican que este comportamiento suele aparecer en personas que tienen dificultades para desconectarse de las preocupaciones cotidianas.
En esos casos, el ruido de fondo actúa como una especie de distracción controlada que ayuda a disminuir pensamientos repetitivos, ansiedad o sensaciones de soledad durante la noche.

Según la psicología, las personas que recurren a programas conocidos o dejan series de fondo antes de dormir buscan generar un entorno previsible y familiar. Esa sensación de “compañía” puede producir calma emocional y facilitar el descanso en quienes experimentan estrés o sobrecarga mental durante el día.
Pero, aunque el hábito pueda ofrecer alivio emocional momentáneo, especialistas advierten que también puede afectar negativamente la calidad del sueño.
La exposición prolongada a la luz azul de las pantallas altera la producción natural de melatonina, la hormona encargada de regular el descanso nocturno. Además, los estímulos sonoros permanentes pueden interrumpir las fases profundas del sueño, incluso cuando la persona ya está dormida.
Los expertos señalan que este comportamiento no necesariamente representa un problema psicológico grave, pero sí puede convertirse en una señal de alerta cuando la persona es incapaz de dormir sin el televisor encendido. En esos casos, recomiendan revisar hábitos vinculados al descanso y trabajar progresivamente en rutinas más saludables para dormir.

Entre las principales razones que explican este hábito aparecen la necesidad de reducir la ansiedad nocturna, el miedo al silencio, la búsqueda de sensación de compañía y la dificultad para frenar pensamientos negativos antes de acostarse. También influye el componente cultural y familiar, ya que muchas personas crecieron durmiendo con televisores encendidos en sus hogares.
Para mejorar la calidad del descanso, los especialistas recomiendan disminuir el uso de pantallas antes de dormir, mantener horarios regulares y reemplazar el ruido del televisor por otras técnicas de relajación, como música suave, lectura o ejercicios de respiración.



