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Toda una historia para transportar discapacitados

En San Francisco, a personas con dificultades motoras, le cuesta ser aceptada en taxis y remises. Sucede en muchas localidades. El caso de Víctor Ramírez, único remisero especializado en la materia.

27 de noviembre de 2010 a las 12:01 a. m.
Corresponsalía
Toda una historia para transportar discapacitados

San Francisco. A las dificultades que generan los obstáculos en calles y veredas a las personas con discapacidad para movilizarse se agregan las que tienen para acceder a servicios de transporte, como ómnibus, taxis y remises. En San Francisco, es motivo de reclamo de quienes se movilizan en silla de ruedas, por ejemplo. No existe en San Francisco una ordenanza que exija que cierto porcentaje de taxis y remises deban tener disponibilidad para personas con discapacidades motrices y visuales. Algunas ciudades han avanzado en esa legislación, aunque por falta de control su cumplimiento parece relativo.Para muchos discapacitados sin vehículo propio, la posibilidad de movilizarse depende de la buena voluntad de los choferes. Graciela y Carlos Blussand, padres de Santiago, niño de 9 años con epilepsia y dificultades motrices, confirmaron este problema. Pero destacaron que, sin ley ni norma escrita, hallaron en San Francisco la colaboración de Víctor Ramírez, un remisero que se transformó en el único que hizo de eso su especialidad. "Cuando debemos llamar a otro móvil hay que aclarar al operador que hay una silla de rueda porque muchos coches no te la cargan", indica Carlos. "La mayoría lo hace por desconocimiento o porque tienen miedo que pase algo con el chico", agregó.Luis Gaviglio, miembro de Apadim y del Consejo Municipal de la Discapacidad, indicó que aunque no exista una norma hay que garantizar el servicio. "Todos tienen la obligación de trasladarlos como a cualquier ciudadano, caso contrario es discriminación", sostuvo.Gaviglio reconoció que un argumento frecuente de los conductores es que en los baúles (con tubos de GNC) no entra una silla de ruedas. Remisero especial. Ramírez hace casi 20 años que es remisero. Pero hace 10 que decidió ser uno especial: transporta cada día de manera exclusiva a más de 25 chicos con capacidades especiales a diferentes escuelas e instituciones de San Francisco. "Me encanta lo que hago", afirma convencido. "Víctor sabe cómo tiene que actuar con cada chico que lleva, y eso nos da mucha tranquilidad y confianza", asegura Graciela Blussand, mamá de Santiago. El remisero indicó que conoce la problemática de cada chico y pide asesoramiento a los profesionales que los tratan para brindarles un buen servicio. "Me involucro con ellos porque es imposible quedarse al margen. Mi objetivo es hacerles más sencilla su vida", apuntó.