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Un veraneante muy especial

Niños. Precauciones a la hora de programar un viaje con ellos. Qué hacer cuando tienen cinetosis o “el mal del movimiento”.

06 de enero de 2016 a las 12:02 a. m.
Valia Yankilevich / Especial
Un veraneante muy especial

Realizar un viaje de vacaciones con niños es una experiencia tan gratificante que deja recuerdos imborrables en adultos e infantes, pero es preciso tomar precauciones adicionales para evitar malos momentos o hasta interrupciones innecesarias del descanso.

Antes

En primer lugar, es importante tener en cuenta que si el niño enferma antes del viaje hay que consultar a su pediatra de cabecera, por si sugiere posponer la partida. Otra advertencia es que los niños prematuros con historia de enfermedad pulmonar deberían viajar sólo después del primer año de vida.

El niño debe tener el calendario de vacunación al día, pero además hay vacunas que requiere o son recomendables en el país de destino. Por caso, para el centro de Brasil, una región atractiva para los argentinos, hay que aplicarse la inmunización contra la fiebre amarilla. Los especialistas hacen hincapié en que los niños de entre 1 y 4 años que viajen a Brasil deben tener completa la vacunación contra sarampión y rubéola, al menos diez días antes de partir. La triple viral protege contra sarampión, rubéola y parotiditis.

“Jet lag”

Al igual que las personas mayores, los pequeños pueden tener trastornos en sus rutinas de sueño y alimentación en viajes largos con amplia diferencia horaria. Debido a ello, es recomendable que duerman en el avión y que el día previo a la partida se los despierte más temprano que lo habitual para que el cambio de horario en el lugar de destino no sea tan brusco.

Tanto en auto, como en micro o avión, la posición ideal es acostado boca arriba con la cabeza bien apoyada en el asiento. Si el viaje es largo, es mejor que consuman pequeñas cantidades de líquidos y comidas sencillas, en cambio, en viajes cortos es mejor evitar las ingestas líquidas y sólidas. En el avión, en caso de poder elegir, los asientos cercanos a las alas son los más adecuados, porque son las zonas de menor movimiento.

Una vez en el lugar de destino de sus vacaciones, recuerde que el mosquito puede transmitir varias enfermedades. Siempre que le coloque al infante repelente, aplíquelo en sus manos (no en las del niño) y después frótelas en su hijo. No lo ponga en las manos del pequeño (podría meterlas en su boca), evite colocarlo cerca de los ojos y boca y úselo cuidadosamente alrededor de sus oídos, según recomienda la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP). Tampoco extienda el repelente en la piel irritada, cortada o quemada. La SAP tampoco recomienda usar repelentes unidos a protectores solares en la misma formulación.

Con respecto a la alimentación, en países con otra cultura gastronómica, como México, evite que los niños prueben comidas muy condimentadas y ofrecidas en la calle, también beba –y asegúrese de que ellos beban– sólo agua purificada, la cual también debería utilizar para el lavado de dientes, verduras y frutas.

El mal del movimiento

N o es extraño que los niños, en caminos sinuosos, presenten náuseas y mareos. También hay adultos que sufren descomposturas si fijan la vista mientras viajan en auto. Y están quienes, repentinamente y sin motivo, advierten que el traslado les ocasiona malestar. La cinetosis no es propiamente una enfermedad, pero genera inconvenientes. Se la conoce como el mal del movimiento y no tiene más tratamiento que medicación previa al viaje y adoptar algunas medidas precautorias.

“La cinetosis es una respuesta fisiológica normal ante una percepción inusual del movimiento, ya sea real o aparente. Puede experimentarse en diferentes formas de acuerdo al medio de transporte (agua, aire, tierra) o como producto de sistemas de simulación virtual”, explica Federico Buonanotte, neurólogo y docente de la Facultad de Medicina (UNC).

Los síntomas incluyen una sensación desagradable de inestabilidad, dolor de cabeza, bostezos, náuseas, vómitos, sudor frío, palidez, salivación, somnolencia, hipotensión arterial. Estas manifestaciones pueden persistir aún después de cesar el movimiento.

“La maravillosa función cerebral nos permite evaluar en forma permanente muchísima información sobre el entorno, integrarla y elaborar respuestas ante las diferentes situaciones. Estas funciones son muy numerosas y pasan inadvertidas mientras funcionan coherentemente. Para la función de nuestra posición en el espacio y la adaptación de nuestro cuerpo al movimiento disponemos de tres sistemas que nos brindan la información en tiempo real: la información visual, el sistema vestibular del oído y el sistema sensitivo que nos informa cómo está nuestro cuerpo”, explica Buonanotte. “Esta triple información aportada desde el exterior por el sistema nervioso es la que se integra en el encéfalo. Si hay coincidencia sobre lo que ocurre, nos permite ‘ir por la vida’. Esta coincidencia se refiere a que la vista, el sistema vestibular y la información sensitiva nos digan por ejemplo que estamos moviéndonos en un sentido”, añade. “Cuando se produce una contradicción entre las informaciones, la señal que llega al cerebro es confusa”, señala por su parte Mario Polacov, responsable del Comité de Pediatría Ambulatoria, de la Sociedad Argentina de Pediatría, filial Córdoba (SAP).

Al producirse esa confusión, al no coincidir la información aportada por los tres sistemas, puede aparecer el mal del movimiento. Por ejemplo, al ir leyendo sobre un vehículo en marcha, el sistema vestibular informa movimiento y el visual no.

Más información

La cinetosis puede ser más frecuente en personas que pueden tener afectado su sistema vestibular (enfermedad de Meniere o migrañas, por ejemplo) o sencillamente tener cierta predisposición (el género femenino es más proclive, al igual que quienes tienen una carga genética).

La edad de mayor vulnerabilidad es alrededor de los 10 a 12 años. Puede producirse en un adulto si de repente es expuesto a una situación que no había experimentado antes, como pueden ser viajar en barco, bote, avión, helicóptero, zamba, juegos virtuales o viaje al espacio. Una curiosidad es que no se produce en quien tiene lesión del sistema vestibular, es decir, quien lo tiene afectado por una enfermedad (en esos casos este no responde y no se produce el cuadro).

Es más probable que ocurra en quien viaja en el asiento de atrás del auto, pues es quien disocia lo visual (mirar algo fijo como el asiento, un libro, la cabeza del que va adelante) y el movimiento del auto que le informa al oído que se esta moviendo. Quien la padece, puede que no tenga ninguna manifestación en el resto de su vida cotidiana. Y generalmente no se presenta más que en los casos puntuales en los que se repiten las circunstancias especiales que la generan. Superadas éstas, la recuperación es completa.

Polacov afirma que antes de los 2 años de edad, aparece muy raramente (por la inmadurez del oído interno), y a partir de los 12 años tiende a disminuir, aunque en algunos casos persiste hasta la edad adulta.

Cuando el mareo se desencadena, es difícil controlarlo, por lo que es necesario enfatizar la prevención.

Entre las medidas que se recomiendan pueden mencionarse: evitar comer o beber en abundancia, o tener el estómago completamente vacío, antes de viajar; mantener el vehículo bien ventilado; procurar mantener la cabeza quieta y fijar la vista en un punto lejano; no hacer ninguna actividad que implique fijación visual en el interior del vehículo (leer, hablar mirando al acompañante, jugar con pantallas, por ejemplo). Si el viaje se hace en auto, el estilo de manejo del conductor influye mucho en el bienestar de los pasajeros: es conveniente evitar las curvas rápidas y los cambios bruscos de velocidad, hay que viajar siempre mirando al sentido de la marcha, y en lo posible, hacer paradas periódicas. Si es posible, es mejor iniciar el viaje a primera hora para que los niños hagan parte del trayecto durmiendo ya que el mareo no se presenta durante el sueño. Si se sabe que la cinetosis suele aparecer, es recomendable tratar de dormir en los viajes. Usar lentes de sol reduce la estimulación visual.

S i se produce el mareo cerrar los ojos.

Existen medicamentos que pueden atenuar los síntomas. “Son aquellos que generan cierta inhibición de sistemas relacionados –indica Buonanotte– como los que actúan en circuitos colinérgicos (escopolamina) en circuitos histaminergicos (antihistamínicos) y estimulantes adrenérgicos (simpaticomiméticos). Otros inhibidores pueden ser efectivos como medicación especifica antinauseosa.

"La elección del tipo de tratamiento es una decisión médica: no automedicarse”, sentencia Polacov.

Sol

A partir de los 6 meses de edad, los profesionales de la salud aprueban el uso de protectores solares, pero se recomiendan no exponer de manera directa al sol a los menores de 1 año de edad. Siempre evitar el sol del mediodía (entre las 10 y las 16) y utilizar prendas de géneros que permitan protegerlos del sol, incluyendo gorros, sombreros, remeras y pantalones.

Un informe de la Mayo Clinic, reconocido centro médico y académico de Minnesota (Estados Unidos) recuerda que la clave para obtener todo el beneficio del protector solar es aplicarlo no sólo con frecuencia, sino además “generosamente”.

“La mayoría de las personas no se lo aplican en cantidad suficiente, pues alrededor de dos cucharadas de protector solar, o sea aproximadamente 1/8 de taza, debe alcanzar sólo para la cara, el cuello y el dorso de las manos”, señaló la dermatóloga Dawn Davis, profesional de la institución. Además, hay que repetir la aplicación como mínimo cada dos horas (o más a menudo si se moja o transpira, ya que no suelen ser a prueba de agua).

Con respecto al uso de protector solar en aerosol, el centro afirma es igual de eficaz que la loción, “pero puede ser más difícil de distribuir uniformemente y de aplicar en cantidad suficiente”.

Educar para prevenir

En cuanto el niño tenga posibilidad de entender indicaciones sencillas, es muy importante darle mensajes de prevención, aunque eso no reemplaza la atención de los padres. Es útil por ejemplo para evitar picaduras. Insista en la importancia de que no camine descalzo y que no ponga sus manos en huecos o debajo de piedras cuando esté al aire libre.

Sacuda siempre la ropa del pequeño y revise su calzado cada día.

Evite compartir con los niños actividades de recolección. El Ministerio de Salud de la Provincia indicó que en las serranías cordobesas es mejor elegir senderos y caminos que sean claros y definidos. No hay que caminar por lugares con pastizales altos o entre piedras ya que son el hábitat natural de las víboras.

La cartera sanitaria provincial recordó que en Córdoba hay que tener cuidado con ofidios como la yarará, coral y cascabel. Los tipos de alacranes que se pueden encontrar son el Bothriurus bonariensis y el Tityus trivittatus (este último es el que tiene la cola con doble punta y tiene un veneno más fuerte). Finalmente, las arañas más peligrosas –señalaron– son la viuda negra y castaña domiciliaria.

Finalmente, desde la Provincia informaron que las secuelas de un accidente dependerán de la variedad del ofidio o insecto, la edad de la persona afectada (niños y ancianos son más vulnerables) y la cantidad de veneno inoculada.