Toda una vida después de la enfermedad
La reinserción del paciente que tuvo cáncer es una tarea en la que debemos contribuir desde distintos ámbitos de la sociedad.
El cáncer no es sinónimo de muerte. Esta es una verdad ya obvia para investigadores y profesionales del equipo de salud que intervienen en su abordaje. Sin embargo, todavía es difícil cambiar la percepción social que esta enfermedad tiene y que implica un estigma que puede causar un daño todavía mayor que la patología.
Por eso es que, desde hace algunos años, en la última jornada de junio se conmemora el Día Mundial del Superviviente de Cáncer, que hace hincapié en la reinserción, tan importante –y en algunos casos, poco garantizada–, como la atención adecuada del paciente.
Martín Alonso, director del Hospital Oncológico Provincial y presidente de la Fundación Oncológica Córdoba, recordó que, por un lado, hay avances en la prevención y en el tratamiento que no se conocen lo suficiente y que confirman lo erróneo de asociar cáncer con muerte.
Alonso enfatizó que las estadísticas deben también mirarse desde el lado de la supervivencia. “Por ejemplo, en relación con el cáncer de próstata, en Argentina hay una incidencia de 45 casos cada 100.000 personas, pero mueren 12 de cada 100.000”, graficó. Agregó que en el cáncer de recto, colon y ano se registra una incidencia de 27 casos por 100.000 habitantes y que la tasa de mortalidad es de 14, cada 100.000.
Uno de los tipos de cáncer que, en cambio, exhibe resultados menos positivos es el de pulmón, en el que la prevención está asociada directamente al estilo de vida de la población, fundamentalmente en el abandono del tabaquismo.
Pero la mirada debe estar centrada en los esfuerzos que tienen que realizar en conjunto estados, empresas y distintos entornos sociales –como el que representan la familia o la escuela– para que contribuyan a que el paciente retome su vida luego del tratamiento o curación.
Algo que, en cambio, no ayuda es asociar la enfermedad con actitudes y situaciones emocionales del paciente. Por caso, contenidos que muchas veces se vuelven virales en las redes sociales y que vinculan el cáncer con un mal procesamiento de las emociones, desplaza la atención o inclusive asignan responsabilidad a la persona padeciente.
Colaborar en la eliminación de mitos, estigmas y tabúes también implica informarse adecuadamente y compartir mensajes apropiados. El objetivo es nada menos que ayudar en su vida a quien transitó y superó una situación difícil.
La importancia de ayudar a seguir. Durante la semana pasada, se realizaron distintas actividades por el Día Mundial del Superviviente de Cáncer, organizadas por la Fundación Oncológica de Córdoba, presidida por Marín Alonso (foto), como intervenciones y presentaciones artísticas en espacios públicos.

