Riesgo cardiovascular en mujeres diabéticas
Relevamiento. Un estudio hecho sobre una muestra de 2.000 mujeres de 30 a 80 años probó que la enfermedad constituye un factor más relevante que la protección del ciclo hormonal.
Tradicionalmente, las mujeres fueron consideradas hasta la menopausia como una población de bajo riesgo cardiovascular. En primer lugar, esto se debe a que los estrógenos –una hormona liberada durante la edad reproductiva– ofrecen una innegable protección frente a enfermedades de este tipo. Pero además, se conside raba que otros factores, como el estrés, el tabaquismo, el sedentarismo y la obesidad, eran patrimonio casi exclusivo de los hombres y constituían las mayores amenazas para la salud. Sin embargo, Néstor García, médico e investigador del Conicet en el Instituto de Investigaciones en Ciencias de la Salud (Inicsa, Conicet-UNC), en un trabajo realizado en colaboración con una empresa de servicios preventivos de salud de Córdoba y un Instituto de Canadá, advierte sobre los errores de estas presunciones.Por un lado, según señala el científico, el estilo de vida contemporáneo ha igualado a hombres y mujeres. De esta manera, los factores de riesgo relacionados con los hábitos de vida –estrés, tabaquismo, sedentarismo y obesidad– afectan a ambos grupos por igual.Pero no sólo eso. Los estrógenos tampoco son un escudo infalible frente a episodios cardiovasculares. Por un lado, la menopausia llega inexorablemente. Los estrógenos protegen a la mujer pero, llegado ese momento, la incidencia de evento cardiovascular en mujeres alcanza al del hombre, sobre todo a partir de los 60 años. "Tanto frenan los estrógenos la formación de arteriosclerosis que, cuando d esaparecen, la frecuencia de eventos cardiovasculares en mujeres aumenta incluso en forma más notoria que en los hombres, al punto que la alcanza en pocos años", asegura García. Por otro lado, los factores genéticos y algunas enfermedades pueden anular el efecto protector del ciclo hormonal femenino, incluso a edad temprana. Una de estas es la diabetes, una patología que está en un franco aumento debido al crecimiento de la obesidad en la población Arteriosclerosis La arteriosclerosis es el depósito anormal de colesterol malo a nivel vascular, o sea, en las arterias por donde circula la sangre. Cuando afecta a las grandes arterias produce patologías que, en el peor de los casos, culminan con una amputación de miembros inferiores. Cuando obstruye las de menor tamaño, puede producir infartos y accidentes cerebrovasculares. Finalmente, si involucra vasos pequeños puede provocar enfermedades renales o degenerativas de la corteza cerebral. "Este es un cuadro frecuente, no sólo en diabéticos sino también en los fumadores", indica García. "Estudiamos arterias de mediano calibre que son las carótidas, las arterias más grandes que tenemos en el cuerpo a nivel superficial y se encuentran en el cuello. Hay estudios poblacionales que demuestran que cuanto más placas de aterosclerosis hay en esas arterias, mayor es la probabilidad de tener un evento cardiovascular", asegura el investigador. El equipo realiza esta medición de la superficie de placas de arterosclerosis, mediante una nueva técnica desarrollada por J. David Spence, del Stroke Prevention & Atherosclerosis Research Centre, Robarts Research Institute en Ontario, Canadá.Existe un colesterol bueno y uno malo. Tener bajos niveles del bueno es negativo para la salud. "En estos casos corresponde aumentar los niveles pero, de acuerdo con lo demostrado en grandes estudios clínicos, no se obtienen beneficios si para ello se utilizan fármacos. Por tanto, resulta mucho más eficaz y beneficioso, desde el punto de vista cardiovascular, elevar el colesterol bueno mediante la actividad física", explica el médico.Por otro lado, es importante mantener controlado el colesterol malo. Hoy se conoce que la arterosclerosis es desencadenante de eventos cardiovasculares y, para prevenirlos, se debe disminuir o frenar su progresión. Entonces, si lo mantenemos a niveles considerados normales (90 mg./dl), junto con las demás variables formadoras de arterosclerosis controladas, y aún así vemos que las placas continúan en aumento, definitivamente debemos bajar aún más el colesterol malo. "En otras palabras, tener colesterol normal no siempre es garantía de no tener enfermedad arterosclerótica, porque hay estudios que han demostrado que las placas pueden seguir creciendo", asegura García. Bajar la grasa depositada en las arterias implica, además de la reducción del colesterol malo, tener controladas la presión arterial y la diabetes, mantener un peso corporal adecuado, hacer actividad física regular y no fumar; en resumen, llevar una vida sana. "Aquí radica la importancia de identificar tempranamente quiénes están en riesgo elevado, ya que se pueden corregir hábitos para reducir el peligro", comenta el investigador. El estudio La investigación de Néstor García consistió en evaluar el riesgo cardiovascular en dos mil mujeres de entre 30 y 80 años, en Argentina. "Nuestro objetivo fue estudiar el desarrollo de la arteriosclerosis en mujeres diabéticas y no diabéticas, antes de la menopausia. Si bien se sabe que la diabetes aumenta la arteriosclerosis, lo más importante es la pregunta acerca de si estas mujeres en período premenopáusico siguen estando protegidas por los estrógenos, desde el punto de vista cardiovascular", comenta el científico. Los resultados indicaron que, incluso antes de la menopausia, las mujeres diabéticas tienen formación de arterioesclerosis y una elevación del riesgo cardiovascular. Esto indica que el efecto arteroesclerótico de la diabetes supera a la protección vascular brindada por los ciclos hormonales y constituye un dato muy importante para evaluar en la consulta médica.En resumen, el aporte de esta investigación radica en que pacientes jóvenes diabéticas con niveles normales de colesterol pueden presentar activa formació n de arterioesclerosis, lo que aumenta entonces el riesgo cardiovascular. Debido a ello es que estas mujeres necesitan ser identificadas tempranamente para disminuir el riesgo al mínimo.

