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Resignificar el trabajo para combatir el estrés

Encontrar un sentido más profundo a la actividad desarrollada mejora la calidad de vida. También, alivia las tensiones y el malestar que generan los entornos cada vez más competitivos.

24 de diciembre de 2013 a las 12:01 a. m.
R. G. Especial
Resignificar el trabajo para combatir el estrés
Expertos recomiendan disfrutar los procesos laborales.

Muchas personas ya no consideran que su trabajo sea atractivo y enriquecedor. Más aún, sienten que es una rutina cada vez más agotadora. ¿Por qué cada vez hay más personas estresadas en sus trabajos? ¿Para qué trabajamos? Esos interrogantes se plantearon en el Human Camp, un encuentro de capital y desarrollo humano organizado en Córdoba por el grupo Rayuela y MBG and Events. "El desafío es crear un nuevo paradigma laboral que integre cuerpo, mente y espíritu, generando espacios de trabajo saludables que nos nutran como personas desde una visión más humana", señaló Clara Pazos, creadora de Human Camp. ¿Para qué trabajamos? Fue la pregunta que llevó a la mayoría de los asistentes a la reflexión personal. La primera respuesta fue "para ganarnos la vida", pero existe un interrogante más profundo: ¿se trata de ganarse una buena vida o de vivir una vida buena? "Una buena vida nos brinda recursos materiales, pero para eso necesitamos vincularla con valores, disfrutarla, resignificarla, darle un sentido", expresó Pazos. "A veces, nos olvidamos de disfrutar de los procesos y encontrarle un sentido más profundo al trabajo. Es ahí donde surgen el estrés y la enfermedad", agregó. Luis Salinas, médico psiquiatra especializado en Salud Mental de la Universidad de Buenos Aires, explicó que "muchos malestares tienen que ver con las exigencias que limitan los tiempos personales para alcanzar objetivos institucionales o empresariales. También con la sobrecarga de trabajo y jornadas prolongadas sin mayor remuneración", dijo. "Intentar modificar hábitos insalubres y equilibrar la organización del tiempo laboral con actividades creativas es fundamental para lograr calidad de vida", explicó Salinas.Las personas más proclives a padecer enfermedades por estrés son las que ponen demasiadas expectativas en lo único que les da sentido a sus vidas: el trabajo.

Convivencia

Pablo Maison, vicepresidente de Recursos Humanos de Unilever Latinoamérica, explicó que en las empresas conviven la generación Y –jóvenes entre 20 y 30 años– y la generación de personas entre 35 y 40.

Mientras que los mayores ubican su ocupación como el centro de su existencia, para los más jóvenes, el trabajo no es el eje central de su vida. Necesitan cambiar de trabajo en forma permanente y afrontar nuevos desafíos.

Por eso, la retención de talentos y, lograr la convivencia e integración entre grupos con distintos valores, son temas que preocupan a las empresas.

Diego Majdalani, vicepresidente y gerente general de Dell Latin América, señaló que, sin distinción de edad, lo importante es encontrar un sentido al trabajo ya sea en una empresa, en un organismo estatal o trabajando de modo independiente. “Tener integrados el trabajo y la vida nos ayuda a generar climas laborales más armónicos y menos enfermos”, consideró.

“La acedia es la incapacidad de poder estar enfocado plenamente en lo que se está haciendo, es como estar tironeado, desarticulado, descentrado, y eso influye en la calidad del trabajo y en la calidad de vida”, explicó el padre Ángel Rossi, fundador de Manos Abiertas, quien también disertó en Human Camp.

Tomás Olivieri Acosta es director ejecutivo de Diagonal, una organización no gubernamental que se dedica a la reinserción laboral de personas mayores de 45 años, a quienes denomina “excluidos invisibles”. “El 80 por ciento de ofertas laborales en el país son para menores de 45 años”, lo que dificulta “la inserción en el mercado de trabajo y un problema para esas personas”, indicó.

Agregó que es necesario “ser conscientes del sentido de nuestras vidas para transformarnos en la mejor versión de nosotros mismos. Así tendremos menos trabajadores estresados y personas más plenas”.

Daniel López Rossetti, presidente de la Sociedad Argentina de Medicina del Estrés, señala que el 70 por ciento de las consultas en consultorios externos en centros públicos y privados se relaciona directa o indirectamente con el estrés. Los síntomas más frecuentes son nerviosismo, pérdida de concentración, irritabilidad, dificultades para dormir, cefaleas, palpitaciones, dolores musculares. También, alteraciones en la frecuencia cardíaca, presión arterial y la vasoconstricción de los vasos sanguíneos superficiales.

Reacción

La Organización Mundial de la Salud (OMS) definió al estrés laboral como una epidemia mundial. Es una reacción innata del organismo frente a una situación de desequilibrio entre las demandas y los recursos que cuenta una persona para hacerles frente.

“Es una reacción de supervivencia que permite a la especie adaptarse al medio, a veces hostil. Cuando la percepción de los recursos se ve superada por las demandas, se activa automáticamente la reacción de estrés, una hiperactivación psicofisiológica del organismo para poder hacer frente a la situación”, indicó María Noel Anchorena, directora de la Sociedad Mindfulness y Salud.

Agregó que si la reacción es específica, permite la adaptación, pero si se vuelve crónica genera desequilibrio y malestar físico, mental y emocional con altos costos para el bienestar general y la calidad de vida de la persona. Además, afecta el rendimiento laboral y las relaciones interpersonales.

Si el estrés se mantiene, se perpetúa el estado de alerta y la reacción se retroalimenta. El estrés crónico genera más estrés.