Temas del día:

La salud al volante mejora la conducción

Los sentidos expuestos. La concentración que exige el tránsito pone a prueba al organismo y su capacidad de percepción y reacción ante los diferentes estímulos. Cuáles son las demandas más habituales de nuestro cuerpo.

15 de abril de 2015 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
La salud al volante mejora la conducción

Conducir un vehículo es un acto de responsabilidad que demanda, y a su vez condiciona, la salud física y mental. Los sentidos, la concentración, están expuestos y también puestos a disposición del objetivo de transportar y transportarse respetando a quienes comparten las calles y las rutas. La salud ocular es uno de los aspectos clave. "Un ojo tiene que tener una visión de diez décimas, es decir, una visión normal a 50 metros, el límite de la perfección con o sin anteojos. El otro ojo tiene que tener un mínimo de siete décimas. No se exige que los dos ojos tengan una visión de diez décimas porque el cerebro recibe las imágenes que perciben los dos ojos, pero la percepción que predomina es la del que ve mejor", explica Roger Onnis, del instituto oftalmológico que lleva su apellido.Onnis recuerda que una patología cada vez más frecuente, el ojo seco, también puede afectar la conducción. "En los viajes largos es importante recordar colocarse las gotas lubricantes", destaca. A su vez, el aire acondicionado de los vehículos, además de afectar las vías respiratorias al secarlas e irritarlas, perjudica la película lagrimal y puede ocasionar visión borrosa. En caso de que el conductor reciba la prescripción de cristales con una graduación correctiva, se recomienda que el periodo de adaptación sea primero en posición estática, por ejemplo viendo televisión. Una visión deficiente, argumenta Onnis, puede perjudicar también la capacidad de reacción del conductor vehicular. Y para explicarlo apela a una metáfora deportiva. "En un momento de su carrera, Martina Navratilova comenzó a perder precisión, se sometió a un examen y le diagnosticaron astigmatismo. Comenzó a jugar con anteojos y logró tener el nivel anterior", relata. "El tenista que tiene buena visión, ve la pelota apenas la impacta el otro jugador, mientras que el que tiene la visión disminuida ve la pelota cuando ya está en camino", detalla. Y lo traduce en términos de manejo de autos: "Una persona que tiene un defecto visual no corregido reaccionará más tarde que una persona que tiene una visión normal a un obstáculo, alguien que se cruza, hasta un vehículo que frena bruscamente".Onnis resalta la importancia de que los anteojos de sol sean de calidad y que las personas que tienen disminuido el campo visual –algo que no detecta el examen rutinario y es causado por ejemplo por el glaucoma– sean conscientes de que su visión lateral está comprometida. Audición La audición también es puesta a prueba a la hora de manejar y, al mismo tiempo, también puede resentirse por el entorno habitual de la conducción vehicular. Oscar Paoletti, presidente de la Asociación Civil Cordobesa de Otorrinolaringología (Accorl), apunta que lo ideal es que la pérdida de audición no supere los 15 decibles en todas las frecuencias, lo cual es evaluado a través de una audiometría. Aconseja, asimismo, la realización de una audiometría de rutina –más allá del examen de salud vigente en cada época para otorgar el carné– a partir de los 45 años. En situaciones de pérdida de audición transitoria (por infección o cuerpo extraño) la afectación suele ser leve.Las recomendaciones varían si la conducción es un oficio. " La salud auditiva en un conductor profesional depende de la higiene ambiental acústica y el ruido ambiente, que en algunas zonas de Córdoba es bastante tóxico. La única forma de prevenir la pérdida de audición es con controles periódicos", señala Paoletti. Traumatología Más allá del trauma físico por accidente, el cuerpo también puede sufrir dolores por posturas prolongadas. En el caso de los conductores profesionales, lo habitual es que sufran lumbalgias o cervicalgias. Si la persona tiene desgaste articular, puede también padecer malestar en las rodillas, pero no es lo que más se escucha en el consultorio, afirma Leandro D' Amico, miembro del Servicio de Traumatología del Sanatorio del Salvador. D'Amico recomienda realizar actividad aeróbica suave regularmente. No se sugieren estiramientos o flexiones porque involucran sólo algunos grupos musculares.