Hábitos alimentarios y sobrepeso en los niños
Tendencia. Especialistas estiman que la obesidad se ha casi triplicado en los últimos 30 años en el segmento infantil, a lo que se agregan los casos de peso superior al recomendado.
El sobrepeso y la obesidad infantil constituyen uno de los principales problemas de salud pública del siglo 21 destacados por la Organización Mundial de la Salud. Se calcula que la obesidad infantil casi se ha triplicado en los últimos 30 años.
Existen datos de prevalencia de sobrepeso y obesidad en la provincia de Córdoba que expresan los elevados índices ya presentes desde la primera infancia hasta la adultez. "En la Encuesta Nacional de Nutrición (ENNyS-Documentos de Resultados 2007), efectuada en nuestra provincia, el 8 por ciento de los varones y el 8,5 por ciento en mujeres de 6 meses a 5 años de todos los estratos sociales se encontraban con obesidad", explica Jimena Falco, Prosecretaria del Colegio de Nutricionistas de la Provincia de Córdoba.El sobrepeso y la obesidad también van en incremento con la edad en la provincia de Córdoba y el sobrepeso adquirido durante la infancia o adolescencia puede persistir durante la edad adulta y aumentar los riesgos de enfermedades crónicas no transmisibles. La especialista también advierte que en los controles de salud de escolares efectuados en el marco del Programa de Sanidad Escolar se desprende que alrededor del 30 por ciento de los niños y niñas presentan sobrepeso u obesidad y que la misma se va incrementando con los años, llegando actualmente en los mayores de 18 años a más del 50 por ciento de la población según la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo del año 2009.Si bien la obesidad tiene un fuerte componente genético, los genes se estimulan también por un medio ambiente obesogénico, donde intervienen innumerables variables que determinan esta característica del medio en generar obesidad, con mayor influencia en niños. "A partir de ella cuadros como la diabetes tipo 2, la hipertensión arterial, el colesterol elevado y los trastornos osteoarticulares, dejaron de ser patrimonio de los adultos, condicionando así las expectativas y la calidad de vida de las nuevas generaciones", señala Falco.Disponibilidad La mayor disponibilidad de alimentos, principalmente productos manufacturados de rápida preparación –generalmente ricos en sal, grasas saturadas y azúcar refinado– y el tiempo que se dedica a la cocina cada vez menor, ha deteriorado la calidad de la alimentación en los hogares. "Si a esto le sumamos la falta de tiempo para hacer ejercicios, el temor a la violencia, la escasez de espacios públicos para la práctica de actividades recreativas, la falta de programas escolares de educación física adecuados a la edad, el escenario se complica", indica Falco. Las emociones juegan un papel muy importante en la forma en la que comemos. "Muchos niños y niñas comen no sólo cuando tienen hambre, sino cuando se sienten aburridos, por estrés, cuando sus relaciones personales o en las escuelas no son satisfactorias e incluso en situaciones positivas para premiarse o para celebrar algo", advierte la licenciada en Nutrición.

