Descanso. Lo dice la ciencia: esto significa tener pesadillas frecuentemente

Mejorar los hábitos de descanso y, si es necesario, buscar orientación profesional son pasos fundamentales para recuperar el equilibrio y volver a dormir con tranquilidad.

07 de marzo de 2026 a las 01:06 a. m.
Lo dice la ciencia: esto significa tener pesadillas frecuentemente
Lo dice la ciencia: esto significa tener pesadillas frecuentemente.

Las pesadillas ocasionales forman parte de la experiencia humana. Sin embargo, cuando estos sueños angustiantes se repiten varias veces por semana o alteran el descanso, pueden convertirse en una señal de alerta.

Desde la psicología y la neurociencia, distintos estudios coinciden en que la frecuencia y la intensidad de las pesadillas están vinculadas con la regulación emocional y la calidad del sueño.

Durante la noche, el cerebro no solo descansa: también procesa experiencias, emociones y recuerdos. En la fase REM -momento en el que se producen la mayoría de los sueños vívidos- el sistema nervioso reorganiza información y ayuda a disminuir la carga emocional de situaciones estresantes.

Pero cuando el sueño es irregular, fragmentado o insuficiente, este mecanismo puede fallar. El resultado es una mayor probabilidad de sueños perturbadores.

Cuando las pesadillas dejan de ser algo aislado

Los especialistas advierten que no se trata solo del contenido del sueño, sino de su impacto en la vida cotidiana. Tener una pesadilla es algo común; sufrirlas con frecuencia y despertar con angustia sostenida es distinto.

Lo dice la ciencia: esto significa tener pesadillas frecuentemente.
Lo dice la ciencia: esto significa tener pesadillas frecuentemente. (Freepik)

Algunas señales que indican que podría ser conveniente consultar con un profesional de la salud mental son:

  • Pesadillas que se repiten varias veces por semana.
  • Temor a irse a dormir o dificultad persistente para conciliar el sueño.
  • Cambios notorios en el estado de ánimo durante el día.
  • Presencia de ansiedad, irritabilidad o tristeza que no desaparece.

En estos casos, las pesadillas pueden estar asociadas a altos niveles de estrés, episodios traumáticos previos o trastornos de ansiedad y depresión. También pueden aparecer en momentos de cambios importantes, conflictos emocionales o sobrecarga laboral.

La ciencia sostiene que el cerebro utiliza los sueños como una vía para “ensayar” respuestas frente a amenazas simbólicas. Cuando una persona atraviesa situaciones que no logra procesar de manera consciente, esas tensiones pueden manifestarse durante el descanso nocturno. Por eso, la repetición de escenas angustiosas suele estar vinculada con emociones no resueltas.

Hábitos que pueden ayudar a reducir las pesadillas

Más allá de la consulta profesional cuando sea necesaria, existen prácticas que favorecen un sueño reparador y pueden disminuir la aparición de pesadillas.

Entre las recomendaciones más habituales se encuentran:

  • Mantener horarios regulares para acostarse y levantarse, incluso los fines de semana.
  • Evitar el uso de pantallas -celular, computadora o televisión- al menos una hora antes de dormir.
  • Incorporar técnicas de relajación, como respiración profunda, meditación o estiramientos suaves.
  • Practicar el llamado “ensayo en imaginación”: escribir la pesadilla durante el día y modificar conscientemente su desenlace para reducir la carga emocional.