Cómo evitar el impacto de las altas temperaturas
Desbalance en el organismo. Durante o después de una o varias jornadas calurosas, el cuerpo puede sufrir las consecuencias del esfuerzo por compensar el efecto del clima.
Las altas temperaturas pueden causar un desbalance en el cuerpo denominado “golpe de calor”, que se produce cuando el cuerpo tiene dificultades para regular su temperatura y se manifiesta con síntomas que van desde sed intensa y sequedad en la boca, hasta calambres musculares, mareos, desmayos y convulsiones.
Entre las medidas de prevención está la de evitar bebidas con alcohol –deben limitarse al brindis de esta noche–, ya que aumentan la temperatura corporal y, por ende, la pérdida de líquido. Es un error asociar a la cerveza con la bebida que “mata” la sed y alivia el calor, porque lo más efectivo en ese caso es ingerir agua.
Niños
Aunque todos pueden padecerlo, hay segmentos de la población más vulnerables, como los más pequeños y los adultos mayores. Mario Esposito, jefe de Pediatría de la Clínica Del Sol, advierte que es conveniente restringir las salidas con los recién nacidos y que lo ideal es mantenerlos a temperaturas que ronden los 26 a 28 grados. A la hora de vestirlos, hay que tener cuidado en no abrigarlos demasiado y utilizar tejidos de algodón.
Héctor Pedicino, vicepresidente de la Sociedad Argentina de Pediatría Filial Córdoba y presidente del Comité de Lactancia Materna de la misma entidad, destacó que es preciso más seguido el pecho a los lactantes y, en el caso de los niños un poco más grandes, no esperar a que digan que tienen sed para ofrecerles líquido. Preferentemente, deben consumir líquido, especialmente agua y jugos naturales, no bebidas gaseosas. También hay que evitar las bebidas con cafeína o azúcar en exceso, así como las muy frías (por causan dolor de estómago), al igual que los líquidos o comidas calientes o pesadas. Asimismo, es recomendable bañarlos o mojarles todo el cuerpo con frecuencia, proponerles actividades tranquilas y evitar juegos intensos o al sol, menos aún en horario del mediodía o a la tarde temprano.
Hay que vestirlos con ropa holgada, liviana, de algodón y colores claros o mejor aún, desvestirlos y nunca dejarlos dentro de un vehículo estacionado y cerrado.
Para todos, ante un signo de fatiga, hay que dejar la actividad y descansar.
Adultos mayores
Los adultos mayores tienen un riesgo aumentado de sufrir un golpe de calor.
Para evitarlo, hay que procurar mantener frescos los ambientes de las habitaciones, evitar que haya diferencias grandes de temperatura entre el exterior y el interior y reforzar la hidratación, describió Ricardo Pieckenstainer, geriatra y subdirector Médico del Hospital Privado.
Es recomendable modificar la composición de las comidas habituales para incluir alimentos que sean buena fuente de agua, como frutas (están especialmente indicadas la sandía, melón, pomelo, naranja) y sumar vasos de este líquido.
También es posible incorporar bebida nutritivas, como la leche, infusiones (evitar las calientes) o jugos.
Es preciso alivianar la vestimenta de los adultos mayores que no puedan vestirse solos, porque es muy habitual que se les ponga ropa demás. Los cuidadores también deben mantener o aumentar la frecuencia del baño.
De acuerdo con lo explicado por Pieckenstainer, a medida que envejecemos, el organismo pierde la capacidad de controlar la temperatura corporal. También hay menos percepción de la sed.
El especialista advirtió que no es fácil para los familiares detectar el golpe de calor, por eso es importante hacer hincapié en la prevención. Inicialmente, puede manifestarse a través de un cambio de comportamiento, deterioro de la conciencia, somnolencia o mayor dependencia.
Cómo actuar
El Ministerio de Salud de la Nación recuerda que es importante actuar rápidamente ante síntomas. “En primer lugar, se debe intentar baja la temperatura del cuerpo de la persona afectada, con hielo o con un baño en agua helada”, señalan desde la cartera a través de su sitio de Internet.
Además, recuerdan que es importante ofrecer agua fresca (o incluso agua con una cucharadita de sal), trasladar a la persona a un lugar fresco y ventilado, no administrar medicamentos antifebriles y no friccionar la piel con alcohol, acciones relacionadas con la automedicación o con replicar remedios caseros.
Los más vulnerables:
- Bebés y niños, especialmente los menores de 1 año.
- Bebés que tienen fiebre o diarrea.
- Personas con enfermedades crónicas.
- Niños obesos o desnutridos.
- Personas que tienen la piel muy quemada por el sol.
- Jóvenes que abusan de bebidas con alcohol y de drogas.
- Adultos mayores.
Cómo prevenir
- Evitar bebidas con cafeína o con azúcar en exceso.
- Evitar bebidas muy frías o muy calientes.
- Evitar comidas pesadas.
Con los más chicos:
- No esperar que pidan agua. Ofrecer continuamente líquidos, especialmente jugos naturales. En el caso de lactantes, ofrecer el pecho de manera más frecuente.
- Vestirlos con ropa holgada, liviana, de algodón y colores claros o incluso desvestirlos.
- Bañarlos y mojarles el cuerpo con frecuencia.
- Proponer juegos tranquilos y evitar que se agiten.
- Evitar que se expongan al sol, especialmente en el horario del mediodía.
- Protegerlos de los efectos del sol si no se puede evitar la exposición. Se logra utilizando ropa adecuada (sombreros, ropa de manga larga) y protectores solares adecuados.
- Mantenerlos en lugares bien ventilados o con aire acondicionado (ya sea en casa o lugares públicos) cuando la temperatura ambiente es muy elevada.
- No permanecer con ellos dentro de un vehículo estacionado y cerrado.
Para todos:
- Evitar bebidas con alcohol ya que aumentan la temperatura corporal y las pérdidas de líquido.
- No tomar cerveza ante la sed y el calor.
- Evitar la actividad física intensa.
Fuente: Ministerio de Salud de la Nación.

