Celular y torres de cartón
Entró caminando, manteniendo apenas la posición vertical que le permitían sus 18 meses, pero sosteniendo un celular.
Entró caminando, manteniendo apenas la posición vertical que le permitían sus 18 meses, pero sosteniendo un celular. Amparo jugaba con él. Con destreza de malabarista lo pasaba de una mano a otra, mientras la madre, como una sombra, cuidaba a los dos, casi con el mismo empeño. –"Usted no sabe cómo le gustan los celulares", dijo orgullosa su madre.–"Se la pasa entretenida con sus colores y sonidos. Mire cómo sabe poner la música", completó, como queriendo dar un valor superlativo a ese acto.Un rato antes me había visitado un agente de propaganda médica y había dejado un montón de cajitas de medicamentos multicolores en mi escritorio.Después de revisarla, y mientras hablábamos con la mamá de las vacunas, las comidas, los dientes, Amparo, que ya no tenía el celular, comenzó a observar, a tocar, a jugar con las cajitas de medicamentos. Entonces aproveché y comenté:–"Mirá cómo le gustan las cajitas de colores, ella puede jugar con cualquier cosa que le demos".–"Cierto, está muy entretenida", contestó la mamá, asombrada por cómo su hija se divertía con tan poco.Los niños siempre tratan de imitarnos, son nuestro más fiel espejo. Como podría decir Serrat: "cargan con nuestros gestos y nuestro idioma". Si nos ven todo el día ensi mismados con el teléfono, ellos lo querrán hacer. Si querés ver tus muecas, mira detenidamente a tu hijo.Por eso es tan importante nuestro ejemplo como padres. No es conveniente introducirlos de tan pequeños en la carrera, sin final, de tener, del consumismo. Hoy es el celular, mañana la play, la computadora o la tablet. Les enseñemos a jugar con personas, primero con nosotros y luego con otros niños. Quizás así evitaremos quejarnos después de sus pedidos sin límites. Por eso es bueno tirarnos al suelo cuando gatean, correr por los pasillos cuando dan los primeros pasos o remontar barriletes cuando llega agosto. Más o menos en esos términos concluí aquella charla. Amparo se llevó varias cajitas de colores y seguramente la tarde la encontró junto a su madre tratando de hacer torres de cartón.

