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Altas capacidades: cómo educar a niñas y a niños “cerebrito” para que no se frustren

Al menos un 15% de los estudiantes poseen altas capacidades, según un estudio del área de Neuropsicología de la UNC. Por qué su potencial no garantiza bienestar ni éxito escolar. Claves para acompañarlos.

19 de octubre de 2021, 14:47
Altas capacidades: cómo educar a niñas y a niños “cerebrito” para que no se frustren
Las altas capacidades en la infancia no siempre garantizan el éxito escolar. A menudo, estos niños y niñas se aburren en la escuela y comienzan a tener actitudes disruptivas. Ilustración: Hugo Horita.

Un estudio del área de Neuropsicología de la Universidad Nacional de Córdoba estima que al menos un 15 por ciento de los niños y las niñas cuentan con altas capacidades. ¿Qué significa esto? Que estos chicos y chicas tienen una capacidad de aprendizaje superior a la media, además de un potencial para desarrollar una forma de aprender y de sentir diferentes. Pueden destacarse a través de cuestiones que lucen su intelecto, pero también a través de la expresión artística o de la destreza motriz. Es decir, las altas capacidades no se circunscriben a lo intelectual.

Existen características comunes entre estos chicos y chicas:

  • Son muy curiosos e intensos.
  • Hacen muchas preguntas, y muchas de ellas muy sofisticadas.
  • Les encanta aprender y lo hacen rápido.
  • Tienen un vocabulario muy desarrollado.
  • Resuelven las tareas de la escuela a su manera.
  • Disfrutan de tener conversaciones con adultos.
  • Tienen un desarrollo cognitivo avanzado que les permite, inclusive, aprender por sí mismos.
  • Tienen opiniones formadas acerca de diferentes temas.
  • Cuentan con una percepción profunda de las cosas que los rodean.
  • Tienen una memoria prodigiosa.
  • Tienen la habilidad de ver situaciones desde diferentes ángulos y explorar alternativas.
  • Son muy creativos.
  • Son perfeccionistas.
  • Son sensibles. A veces, demasiado.

La contracara de esta situación es que muchas veces estos alumnos se aburren en las aulas y, debido a ese aburrimiento, terminan teniendo conductas disruptivas.

Otras veces, se convierten en el centro de las burlas de sus propios compañeros.

Por lo general, la escuela tradicional está demasiado ocupada en el trabajo con los chicos que no llegan al nivel esperado, y no se centra la mirada en aquellos que están en esta otra situación.

Por eso, es necesario fomentar y desarrollar los talentos especiales de estas chicas y estos chicos, mediante la incentivación para que apliquen el pensamiento lateral a ideas, cuestiones y situaciones complejas, pero teniendo en cuenta que muchos de ellos requerirán de apoyo en otras áreas.

Pero atención: las altas capacidades no siempre garantizan el éxito escolar. Si un niño no ha adquirido hábitos de estudio o su motivación ha decaído porque no es estimulado, en vez de encontrar un entorno que lo estimule, hallará un espacio tóxico y podría perfectamente llegar al secundario sin las herramientas para avanzar en sus trayectorias académicas.

Muchos, de hecho, no terminan la escuela.

Por otro lado, que sobresalgan en alguna disciplina no los exime de que necesiten desarrollar alguna habilidad socioemocional, especialmente si les cuesta relacionarse con sus compañeros o con otras personas.

¿Es conveniente acelerarlos y que avancen de año?

Cada niño y cada niña son únicos, como única debiera ser su educación. Que un alumno pueda resolver problemas de una manera extremadamente creativa o sepa perfectamente cómo funciona tal o cual sistema no le garantiza que pueda relacionarse socialmente con chicos más grandes.

Debemos visualizar qué necesitan para desarrollarse plenamente y con bienestar.

* Especialista en Educación y capacitadora. Autora de La Nueva Educación (Santillana, 2020).

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