Tras mejora de la costanera, el río se llena en Villa María
Lejos de las Sierras, los días de sol muestran las costas con mucha gente, de una amplia región. Una opción para pasar el día en la zona llana.
Villa María. Hace ya algunos años que el verano en la costa del río Ctalamochita, a su paso por Villa María, dejó de ser un manso transcurrir, como sus aguas. Otras épocas eran aquellas en las que la segunda ciudad del interior cordobés parecía quedar vacía en verano. La ampliación de la costanera, con más de ocho kilómetros asfaltados, con iluminación, mesas, paradores que ofrecen música, bebida y comida, y la reciente incorporación de ocho baterías de baños químicos, conforman un combo para pelearle al calor sin tener que salir corriendo hacia regiones turísticas más alejadas.Villa María juega sus cartas y las playas repletas de gente de toda la zona durante cada fin de semana, si el tiempo acompaña, parecen demostrarlo.No será un destino turístico al modo tradicional, donde miles llegan a vacacionar por varios días. Pero, entre las ciudades del llano, es una de las que más se aproxima, por haber mirado hacia el río que la atraviesa y mejorado las condiciones para aprovecharlo. Paradores Gustavo Maristany explota el primer parador que surgió en la costanera hace seis años, y que luego dio impulso a otros cinco. Está en barrio Santa Ana y cuenta que los fines de semana, "con la gente de los pueblos de la zona, es impresionante cómo se llena esa playa". Al público familiar se lo ve sábados y domingos, mientras que los jóvenes son los dueños en la semana, desde la tarde: "Nos queda corta la noche, porque tenemos un horario de cierre que respetar", apuntó Maristany.Dos de las que estiran sus días de verano entre el río y el parador son Eliana y Lourdes, villamarienses de 17 años que valoran cuando las playas suman servicios y pueden aprovechar para juntarse con amigos a tomar algo hasta la noche. "Creció mucho la ciudad en la costanera. Este año está más linda y hay muchos lugares para descansar o pasar un rato", observó Lourdes.Lautaro, de 11 años, y Francisco, de 13, son primos y viven en Córdoba, pero pasan el verano en casa de parientes en Villa María. No reniegan de un día de playa, pero ellos son más urbanos y lo que más le gusta son las piletas de los clubes y el skate park , donde van todas las tardes con su bicicleta.Las Sierras están a dos horas de viaje, por lo menos. Villa María, con 80 mil habitantes, para los días de buen clima se reinventó para ofrecerse a sus vecinos, gente de paso y habitantes de la zona, en plena llanura agrícola. Y como otros balnearios en el llano, es una opción para pasar el día. Música y demanda En la costanera, los fines de semana hay espectáculos gratuitos. Este año cambió la estrategia y se concentraron por géneros, para tematizar la oferta. Arrancó el festival de acordeones el primer domingo de enero y siguen el de tango, el de rock, luego el de peñas y el de adultos mayores. La apuesta al turismo regional tiene esta vez un ida y vuelta. A la absorción de veraneantes de un día que vienen de pueblos vecinos, Villa María les devuelve gentileza al sumar los hoteles de la zona para la oferta de camas durante el concurrido Festival de Peñas, ya que la ciudad y sus 1.400 plazas no pueden con todos los que llegan durante esa semana. "Es un anticipo de lo que se viene. Que todos los pueblos y ciudades nos mostremos como una región turística", analizó Carlos Azzaretti, exsecretario de Turismo en Carlos Paz y ahora en Villa María.Azzaretti asegura que quien invierta en hotelería en la ciudad va a tener buena respuesta, más allá del Festival de Peñas, y asegura que hay un nicho de mercado para crear complejos de cabañas. "Es un servicio que tenemos necesidad de ofrecer todos los fines de semana del verano", apuntó.
Villa Nueva, también
Pegadas. También Villa Nueva, ciudad apenas separada de Villa María por el Ctalamochita, viene mejorando su presentación de cara a ese río. La naturaleza quiso que todas las playas de arena se formen en la costa norte, del lado de Villa María. Pero el municipio villanovense puso manos a la obra para "fabricar" su primera playa propia, sobre el parque Hipólito Yrigoyen. Con buena sombra para vehículos, sendas peatonales y algunas comodidades, también quieren ser protagonista en los veranos de la región pampeana cordobesa.

