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Las Sierras lloran: murió don Marcos, una leyenda de las alturas cordobesas

Su documento decía que tenía 105 años. Él aseguraba que, en realidad, eran "unos cuantos más". Un personaje que habitaba la casa emplazada a mayor altura de la provincia, casi en la cima del cerro Negro, pegado al Champaquí.  

30 de junio de 2020 a las 12:01 a. m.
Carina Mongi *
Las Sierras lloran: murió don Marcos, una leyenda de las alturas cordobesas
Don Marcos, en su casa del cerro Negro, su lugar en el mundo. (Fotos La Voz)

No fue este un domingo más en el extremo más alto de la provincia de Córdoba, en torno al cerro Champaquí.

Apenas comenzada la mañana, falleció Marcos Domínguez, el último guardián de las Sierras Grandes, que vivió allí durante 70 años. Una leyenda en el techo de Córdoba.

Video de nuestro archivo, publicado en octubre de 2013.

Seguía hilando

La última vez que este medio lo entrevistó, a fines de agosto de 2019, ya poco veía y casi no se levantaba de su cama, pero aún sus manos habilidosas seguían hilando. En esa ocasión reafirmó su deseo de morir ahí, en su humilde casa, y así ocurrió.

A los 105 años “oficiales” él siempre les sumaba algunos más.

Para algunos amigos serranos, como Oscar González, Marcos llegó a los 115. Una de las anécdotas de difícil comprobación, que le sumó condimento a su leyenda, es que se había anotado solo en el Registro Civil. El siempre repetía que tenía "unos cuantos años más" que los que decía su documento.

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Soñaba el día de su muerte, con un gran asado para sus numerosos amigos y familiares, y ser enterrado en una grieta en la base del cerro Negro, que se veía muy cerquita desde la ventana de su casa.

Finalmente, sus familiares decidieron su sepultura en el cementerio del lugar.

Su recuerdo permanecerá en cada serrano y montañista que lo conoció. En la última década, el cerro Negro se transformó en una meca también de excursionistas. Y allí, la visita no podía esquivar la casa y el alma de don Marcos, en la soledad de la belleza despojada de esas alturas.

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El hombre marcó el camino de la dura vida serrana. Lo recuerdan como un “criollo de ley”, un referente en una zona aislada de todo, sin médicos y sin servicios.

"Murió el último exponente de una raza", deslizó ayer González.

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Con el paso de los años, se fue convirtiendo en una leyenda, alimentada con sus historias y su picardía para contarlas. Que, a su vez, se relatan de boca en boca.

Cuando finalice la situación de pandemia, sus amigos planean construir una estatua en su homenaje en la base del cerro Champaquí.

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