Temas del día:

Preparar las ciudades, un imperativo de la época

Un fenómeno natural es inevitable. Pero resulta evidente que es mucho más caro reparar los daños que ocasiona un temporal o una inundación a una comunidad, que prevenir para mitigar sus efectos. La naturaleza está avisando.

10 de diciembre de 2013 a las 01:48 p. m.
Preparar las ciudades, un imperativo de la época

Si la gran mayoría de los científicos tiene razón y el cambio climático llegó para quedarse –y agudizarse– deberemos esperar que con más frecuencia ocurran tormentas severas. Desde la ciencia, ruegan a la política y a la economía que escuchen al menos las advertencias. Es un imperativo de la época, que intendentes y funcionarios provinciales y nacionales debieran atender. Incluso, aquellos que piensan sólo en la próxima elección. Resulta evidente que es más caro reparar los daños que dejan los fenómenos naturales que prevenir para mitigarlos (ver Río Cuarto, tras la peor tormenta que se recuerde).

Cada localidad tiene cosas por hacer. Los vecinos se acordarán (mal) de sus intendentes que no supieron ver que los desagües eran obras esenciales. En estos tiempos ya no debieran buscar votos sumando asfalto, que incluso impide la infiltración del agua y acelera su riesgosa acumulación, si no se cuenta antes con los desagües adecuados.No se trata sólo de obras. Cada ciudad previsora requiere más espacios verdes, que absorban el agua caída, y más cortinas forestales que aminoren los vientos. En cada pueblo o ciudad, antes de maldecir la lluvia si las inunda, debieran estar revisando cómo evitar que los campos de los alrededores deriven sus aguas hacia las zonas urbanas, con canalizaciones y usos de suelo adecuados. No todo cuesta plata: una comunidad con mínima visión estratégica debiera estar pensando en revisar qué arbolado urbano tiene: no todas las especies resisten igual los vientos. Además, ¿cuántos municipios controlan la seguridad que ofrece su cartelería comercial y pública? Para tener una mínima capacidad de respuesta ante una emergencia, cada municipio debería tener constituida su Junta de Defensa Civil. Pero en Córdoba casi la mitad no la tiene. A nivel provincial y nacional faltan radares meteorológicos, lo que torna más difícil predecir riesgos. En las sierras, en tanto, sin un sistema de monitoreo de ríos para alertas tempranas de crecidas, que está parcialmente instalado, se complica evitar tragedias. No se trata sólo de prepararse para atender emergencias sino, y sobre todo, de actuar a tiempo para reducir sus consecuencias.No digan que la naturaleza no está avisando.