El supuesto femicida prófugo se entregó con 15 kilos menos
Luis Antonio Quevedo estuvo todo el tiempo escondido en el monte y se alimentaba con naranjas. Está acusado de asesinar a su pareja delante de sus hijos el 22 de junio.
Villa Dolores. Alimentándose con naranjas y tomando agua de las acequias, así estuvo Luis Antonio Quevedo (51) casi un mes escondido en el monte, prófugo de la Justicia que lo acusa de matar de 17 puñaladas a su mujer en la madrugada del 22 de junio en la vivienda que compartían en San José, localidad ubicada 12 kilómetros al oeste de esta ciudad.
Quevedo decidió entregarse ayer a la Policía, según señaló el fiscal Sergio Cuello, de los tribunales de Villa Dolores, quien confirmó que el jornalero está imputado de homicidio calificado por la situación de convivencia.
“Tiene alrededor de 15 kilos menos. Dijo que sobrevivió comiendo naranjas y tomando agua de las acequias”, indicó una fuente del caso. Se estima que el fugitivo no habría salido de la región.
En ese sentido, fuentes policiales indicaron que la apariencia de Quevedo mostraba un notable deterioro físico.
“Estamos muy confundidos, nos enteramos por la prensa y aún no reaccionamos. Hemos vivido todas estas semanas con el pánico de que él vuelva a hacernos algo a nosotros”, dijo ayer Erica Barcia (23), hija de la mujer asesinada, pero no del agresor.
Fuentes judiciales indicaron que Quevedo habría aparecido alrededor de las 13 en la casa de su hermano Carlos, situada a unos pocos metros de la vivienda en que el supuesto homicida compartía con su familia, y donde habría cometido la brutal agresión.
En el lugar habría manifestado su intención de entregarse a la Justicia. Minutos después, su hermano llamó a la Policía. Poco después Quevedo quedó detenido en la sede de la Departamental San Javier, en Villa Dolores.
“Está detenido, la ropa con la que apareció fue secuestrada para ser analizada. Él presentaría signos de haber estado viviendo en los campos todo este tiempo”, señaló Cuello. Y agregó: “No se descarta que pueda haber nuevas detenciones por encubrimiento, estamos investigando la situación”.
El drama
La noche del 21 de junio pasado Quevedo esperó a que su hijo Jonatan (19) saliera de la vivienda para comenzar a agredir a su esposa, María del Carmen Leguizamón Zamora (41).
La muerte se consumó en los primeros minutos del día siguiente. En la casa de la zona semi rural de La Cajuela, un barrio de San José, estaban los otros cuatro hijos de la mujer: un varón de 11 años y tres chicas de 23, 16 y 14. Luego de escuchar los gritos de su madre en el dormitorio, los chicos contaron cómo el hombre clavaba repetidas veces un cuchillo en el cuerpo menudo de la mujer.
Incluso lo golpearon para que él detuviera su agresión, pero fue inútil. Corrieron entonces a las viviendas cercanas a pedir ayuda. Cuando regresaron la mujer estaba inerte y el hombre había escapado.
Durante estas cuatro semanas, la Policía lo buscó exhaustivamente. Se allanaron las viviendas de los hermanos en la zona. Se lo buscó con hombres, perros y helicóptero, con la presunción de que pudiera haberse quitado la vida.
En detalle
El caso. El drama familiar ocurrió el pasado 22 de junio y tuvo lugar en una humilde vivienda del barrio La Cajuela de San José, un sector rural del pueblo de unos tres mil habitantes, cercano a Villa Dolores. De acuerdo con el testimonio de vecinos y fuentes policiales, Quevedo, padre de los cuatro hijos menores de Carmen, habría golpeado a la mujer durante la madrugada. Los gritos despertaron a los hijos. Los más grandes trataron de defenderla y golpearon al padre, mientras el hombre, alto y fornido, seguía apuñalándola. Luego pidieron ayuda a los vecinos, quienes llegaron a auxiliar, pero fue demasiado tarde. Sobre el pasillo de la vivienda, entre la cocina y los dos dormitorios, yacía el cuerpo de la víctima.

