Temas del día:

Cuatro meses después, aún hay familias que siguen evacuadas

La inundación del 15 de febrero barrió con 250 viviendas en varias localidades. Algunas personas continúan viviendo en un hotel.

07 de junio de 2015 a las 12:01 a. m.
Corresponsalía
Cuatro meses después, aún hay familias que siguen evacuadas
Reconstrucción. A los 75 años, Juan Antonio “Cacho” Pinto trabaja para volver a levantar las paredes de su casa, las que se llevó la crecida de febrero. Todavía le falta mucho (LaVoz)

Río Ceballos. A casi cuatro meses del aluvión que generó destrucción en varias localidades de Sierras Chicas y afectó a unas dos mil familias y sus viviendas, muchos problemas en la región continúan irresueltos a pesar de las obras de reparaciones ya ejecutadas. Desde la Provincia, a través del sitio Córdoba de Pie, se da cuenta de numerosas obras de remediación en cauces de arroyos, caminos e infraestructura urbana y de la diversa asistencia a las familias y comercios afectados con la entrega de kits de electrodomésticos, subsidios y créditos blandos.También se sucedieron varias subastas para adjudicar la construcción de nuevas casas a quienes las perdieron, aunque hasta ahora no abarcan a todos los que vieron cómo sus hogares se los llevaba el agua.Sigue habiendo familias que permanecen en situación pre­caria y con incertidumbre respecto a su futuro.Yamila Márquez (31), junto a su pareja Mario (33) y sus cinco hijos, aún viven como evacuados en dos pequeñas piezas del viejo hotel 18 de marzo, en el centro de Río Ceballos. Llevan casi cuatro meses allí.La creciente del 15 de febrero les destruyó gran parte de la precaria vivienda que habitaban en calle Chingolo, de barrio San José.Perdieron todo el mobiliario, herramientas de trabajo, los cimientos cedieron, las paredes quedaron con humedad, y los arquitectos que relevaron la propiedad les dijeron que la vivienda debe remodelarse. Pero aún no recibieron ninguna ayuda para imaginar un cambio."Nos ofrecieron que alqui­lá­ramos una casa que pagarían la Provincia y el municipio, ­pero nunca pudimos concretar un contrato porque no conseguimos propietarios que confíen en las garantías nuestras ni en los pagos del Estado, por eso estamos todavía en el hotel", cuenta Yamila.No es la única. Otras seis familias de Río Ceballos, por similares motivos, aún permanecen evacuadas en el hotel.Además, nadie les garantiza que si vuelven a su casa y realizan algunas reformas, el agua no vuelva a destruirles todo. De hecho, la Provincia definió que los lotes (que deben conseguir los municipios) para construir las nuevas casas se ubiquen fuera del área de riesgo.

Incertidumbre

“Ahora nos intiman a que abandonemos las piezas del hotel porque un nuevo dueño lo rentó, pero no queremos volver a esa casa; tenemos miedo y está inhabitable. El municipio responde que ahora todo está en manos de la Provincia, pero nadie nos da una respuesta concreta”, concluye Yamila, quien tampoco tiene certeza de si en las próximas adjudicaciones de casas habrá una para ella.

En barrio El Perchel, de Mendiolaza, Juan Antonio “Cacho” Pinto zarandea arena para revocar una de las paredes de la casa que el aluvión de febrero le arrasó casi en su totalidad.

Al igual que todas las familias afectadas fue relevado como damnificado, recibió un

kit

de electrodomésticos y tres mil pesos del Ministerio de Desarrollo Social como incentivo para la reconstrucción de su vivienda, que no requirió ser relocalizada.

“Me hicieron llenar planillas, vinieron a ver cómo quedó la casa, recibí algo de ayuda y después nada más. Las autoridades locales y provinciales nos abandonaron”, resume su situación este albañil de 75 años, que debió dejar de trabajar en otras obras y dedicarse a tratar de reconstruir su vivienda.

Sus sobrinas le ayudaron a apuntalar las paredes y techos que estaban por derrumbarse, algunos vecinos le aportaron bolsas de cal y cemento y otros pocos materiales. Una empresa le donó los ladrillos.

Así fue encontrando la manera de empezar la reconstrucción, pero aún le resta bastante. “Los primeros días estábamos todos aturdidos, no sabíamos qué hacer. Entonces vinieron los políticos, pero después no aparecieron más. Por muchos días me sentí impotente, estaba enojado, nervioso, porque no podía entender que nos usaran para decir que estaban preocupados por nosotros, pero en realidad no les importábamos”, sentencia con bronca Pinto.

Los vecinos de cada ciudad afectada se están organizando en asambleas en las que reclaman depuraciones de los padrones de familias beneficiadas con ayudas, aceleración de los plazos de construcción de las casas asignadas, mayor participación y control en las obras de remediación de la infraestructura urbana y de los arroyos.

También piden la discusión de los proyectos de uso del suelo para proteger las cuencas hídricas regionales.