Con 75 años, Delia debutó en paracaídas
Vive en La Carlota, su sueño era volar y lo acaba de cumplir en el aeródromo de Alta Gracia. Va por más:quiere tirarse en ala delta.
“Todavía cuando hago ciertos movimientos, me parece que estoy flotando en el aire, volando con los brazos abiertos, libre... Fue un placer estar allá arriba, fue hermoso, muy hermoso”, remarca Delia Esther Weht Hollman, quien a un mes de cumplir 76 años saltó en paracaídas por primera vez en su vida.
La abuela que vive en La Carlota, en el sur cordobés, cuenta que volar fue la ilusión de toda su vida. “Desde chica me encantaban las alturas”, subraya. Entonces, se trepaba al molino.
[Video: https://www.youtube.com/watch?v=vTIGSTmMCxE]
Nunca había subido a un avión pero días atrás, cuando fue a visitar a su hijo a Villa Allende, no dudó ni un segundo cuando la invitaron a tirarse en tándem (paracaídas para dos personas), en el aeródromo de Alta Gracia.
“Estaba el día lindo y mi hijo Gabriel le preguntó a sus hijos si se animaban a tirarse. Los dos más chicos le dijeron que sí. Me miró y me dijo: ‘Y vos mamá, ¿no te animás?’”. Delia recuerda su respuesta: “¡Qué no me voy a animar!”.
A disfrutar
Con gran alegría transmite su experiencia, como queriendo contagiarla: “Que la gente se anime a disfrutar de la vida. No hay que quejarse tanto sino hacer algo que a uno le guste. Yo no sentí siquiera el tironcito cuando se abrió el paracaídas. Se me taparon un poco los oídos en caída libre, porque íbamos a 200 kilómetros por hora, pero cuando se abre el paracaídas sentís que no te sostiene nadie, es divino”, relata.
Tal como se ve en el video que grabó el instructor, la abuela no sintió miedo en ningún momento. “Mis amigas me dicen ‘qué coraje’, pero yo no le tengo ni miedo a los bichos. Les digo que fue como dar una vuelta a la plaza, más fácil que andar en bicicleta, espectacular. Me pareció un ratito nomás. Me gustaría volver a tirarme y desde más alto”, asegura ahora.
Jubilada
Delia se jubiló como docente hace 25 años. Es viuda, tiene tres hijos y nueve nietos.
“Cuando yo estaba en el avión mi hijo llamó a mi hija y le dijo: ‘¿Sabés donde está mamá?, en un avión’. Mi hija pidió que me bajaran urgente y él le contestó: ‘Se va a bajar sola porque se tira en paracaídas’, eso quedó para la anécdota”, relata feliz ese episodio.
Delia confía cómo esta experiencia enriqueció su vida: “Hace un tiempito atrás yo pensaba que era muy monótona la vida a mi edad. Pero ahora pienso que si la vida te ofrece estas oportunidades, ¡qué sigan viniendo los días!”.
La abuela asegura haber pensado que si viviera más cerca de Alta Gracia haría el curso de paracaidismo que allí se dicta.
Cuando se le pregunta si tiene pensada otra aventura, menciona que ya se subió a un “toro mecánico” y que se tiró en tirolesa (colgada a un arnés de cables, entre cerros) en San Martín de los Andes. Pero no se queda nada corta: anota que le gustaría volar en aladeltismo.
Delia integra la comisión del Centro de Jubilados de La Carlota, donde asiste a clases de gimnasia y yoga. También participa de un grupo de folklore.
“Vas flotando y desde las alturas ves los cordones montañosos, los paisajes, los sembrados. Volvería a volar mil veces”, insiste, aún asombrada, con el vuelo en sus ojos.

