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Una campaña con exceso de optimismo

Es casi seguro que los nuevos diputados legislarán en un escenario bien distinto al de estos años.

17 de octubre de 2013 a las 02:00 p. m.
Redacción La Voz
Una campaña con exceso de optimismo

Con la campaña electoral ya en la recta final, no apareció en el debate lo que probablemente vaya a marcar a la nueva Cámara de Diputados desde diciembre, cuando asuman sus nuevos miembros: el escenario de la escasez de los próximos años. Por primera vez desde que en 2003 la economía rebotó en el piso de la crisis, pasamos por caja a colectar los precios de las commodities y la Nación gozó del margen financiero del default , será difícil para la nueva Legislatura limitarse a legitimar la mera multiplicación del gasto público que demanda el Poder Ejecutivo.En los primeros ocho meses del año, el déficit fiscal de la Nación creció 28 por ciento respecto de 2012. En 2010 todavía había un superávit financiero enero-agosto de 5.147 millones de pesos. Que ahora trocó en un déficit de 17.264 millones.El gasto público sigue su estampida a un ritmo que aumenta al 30 por ciento anual. En los primeros ocho meses fue 133 por ciento mayor que el del período enero-agosto de 2010. ¿Cómo se justifica que la presión tributaria global haya pasado de 31,73 puntos del producto interno bruto en 2009 a 37,47 puntos en 2012 según datos oficiales y amenace terminar arriba de 40 este año según estimaciones privadas? Ni la asignación universal por hijo ni la moratoria previsional que jubiló sin aportes a 2,5 millones de personas son excusas: la primera se lanzó en 2009 y la segunda en 2005.Es inercia inflacionaria y no mucho más.En general, los candidatos no hablan de estos temas desagradables, ni siquiera los de la presunta derecha. Algunos, incluso, directamente casi no hablan de nada, como es el caso en Córdoba de Héctor Baldassi.Anteayer, por ejemplo, el bonaerense Sergio Massa propuso pagar un "haber 14" a los jubilados, bajo la presunción de que a la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) le sobra plata. El detalle es que la Anses quebraría ya si tuviera que cumplir todas las sentencias que penden sobre ella. Y su menguante superávit es prestado cada vez en mayor proporción a la administración pública a cambio de pagarés con tasa de interés negativa. En lo que viene, la Anses tendrá que preocuparse por llegar a fin de mes y no por cómo repartir sobras que no poseerá.El Estado tiene enfrente a varios sectores a los que exprimió para concentrar recursos que les permitieran a los gobiernos kirchneristas gastar a discreción en el distrito electoral más importante: el conurbano bonaerense. Y a otros sectores en los que intervino con altos subsidios con el mismo fin.Entre los primeros están el campo (que ya perdió buena parte de su rentabilidad), las provincias (que perdieron porciones en la torta de impuestos) y la industria, agobiada por la suba de costos. Entre los segundos están la industria energética y servicios e infraestructuras públicas –sobre todo del Gran Buenos Aires– que demandan subsidios cada vez más impagables. 171 pesos Es muy importante, por ejemplo, la propuesta de Carolina Scotto de "hablar de Córdoba". En su último spot dice que con lo que la Provincia gastó en Centro Cívico, faro y terminal podrían solucionarse los problemas del "agua" y las "cloacas". Y es cierto: la Provincia no debe despilfarrar dinero. Pero es incurrir en ocultamiento ignorar que, en 2012, por cada 100 pesos que un hogar de Córdoba capital pagó por los servicios de agua y cloacas, la Nación le dio un subsidio de 171 pesos a cada hogar de la Capital Federal y el conurbano bonaerense para que allí puedan seguir pagándose casi las tarifas de 2001. Si nos trataran igual, Córdoba también resolvería su problema de "agua y cloacas". Y a la plata del Centro Cívico ya veríamos qué buen otro destino le daríamos (lo que se hace en la Legislatura local, no en Diputados, adonde irá Scotto).Pero difícilmente haya margen para exigir en el Congreso que la Nación extienda a los habitantes de todo el país los subsidios que hoy derrama sobre sus votantes preferidos. Porque habrá mucho menos plata de la que el Congreso venía acostumbrado a despachar. Lo más probable: que haya que pedir que se deje de privilegiar tan mezquinamente a unos en detrimento del resto. Sobre todo si uno representa al resto.Es lo que pasa en la escasez: no se reparte lo que sobra, sino lo que falta.