Un largo camino que sigue lento
Que la Justicia provincial se ocupara del narcomenudeo, el eslabón más bajo de la red de traficantes, tenía una explicación: las fiscalías y juzgados federales habían quedado obsoletos ante el auge de la venta de drogas en pequeñas dosis.
Que la Justicia provincial se ocupara del narcomenudeo, el eslabón más bajo de la red de traficantes, tenía una explicación: las fiscalías y juzgados federales habían quedado obsoletos ante el auge de la venta de drogas en pequeñas dosis. En los Tribunales federales, la excusa indicaba que se habían tapado de causas pequeñas, insignificantes, y que, por ello, no podían perseguir a los verdaderos narcotraficantes. Así, Buenos Aires hizo punta y luego otras provincias, entre ellas Córdoba, que en diciembre de 2012 empezó a aplicar el nuevo esquema: Justicia provincial para perseguir a los chicos, y la federal sólo para los grandes. Ya a esa altura, los resultados de Buenos Aires eran alarmantes: más del 90 por ciento de las causas, sólo contra consumidores. Sin embargo, Córdoba insistió en replicar este modelo, ante la carencia de resultados en el fuero federal local. De inmediato, surgieron recelos entre ambas jurisdicciones judiciales ya que desde la Justicia federal se alzaron voces advirtiendo que, al no existir un contacto lineal y rápido entre ambas competencias, se perdían los datos de los "quioscos" que podían llevar hacia el proveedor. Algo que, en la práctica, no había sucedido tampoco hasta 2012, si se atienden los magros resultados obtenidos hasta ese momento en la Justicia federal en lo que respecta a la persecución de los "peces gordos" del narcotráfico. Recién un año y cuatro meses después, la Justicia provincial, tras desbaratar una importante red asentada en barrio Alberdi, de la ciudad de Córdoba, giró el expediente a la órbita federal, dejando ya listo un piso para continuar con la investigación sin perder recursos económicos ni de tiempo. Un ejemplo de cómo debería funcionar la conexión entre ambas competencias.Ahora, el otro problema que surge es que en la provincia, desde siempre, fue la Policía local la encargada de investigar, lo que generó que la fuerza monopolizara la calle en esta lucha, con las desviaciones corruptas que terminaron en escándalo. Hoy, faltan recursos serios y concretos para que otras fuerzas, como la Policía Federal, Gendarmería y la Policía Aeroportuaria, también se conviertan en actores activos en esta lucha y no sólo en meros personajes con funciones espasmódicas.

