Un gesto para no volver el almanaque a 2008
La distensión alivió al panal. Schiaretti no quiere pelearse con el campo, ni puede pelearse con la Nación. El Gobierno y el campo abrieron una negociación
Sin negar que lo medular del plan oficial es cargar tres puntos extras a las retenciones del 30 por ciento que hoy se aplican a las exportaciones de soja, el Gobierno de Alberto Fernández hizo ayer un esfuerzo de negociación en procura de que el calendario nacional no regrese a 2008.
La apertura de un canal de diálogo y el análisis de posibles beneficios para las economías regionales son parte de esa estrategia.
Las entidades rurales aceptaron la negociación a sabiendas de que la decisión de incrementar un tres por ciento las retenciones a la soja está tomada, y al salir de esa reunión se esforzaron también en desalentar las protestas que numerosos grupos de productores planean en el interior del país.
El año 2008 es un punto al que tampoco el campo quiere regresar. Si aquel conflicto del agro con el kirchnerismo fue una divisoria de aguas en la política y en la sociedad argentina, también lo fue para Alberto Fernández y los Kirchner.
Conducir este conflicto de un modo diferente al que lo hizo Cristina Fernández es un objetivo evidente del Presidente: pretende que "los sojeros" aporten más sin protestar y como prenda de cambio ofrece el 33 por ciento como techo y beneficios para sectores menos rentables. También acepta como norma de convivencia la conversación previa, de modo que los productores no se enteren por el Boletín Oficial de la suba. No mucho más.
La distensión que logró ayer el ministro de Agricultura, Luis Basterra, se celebró en la Casa Rosada tanto como en el Centro Cívico cordobés: después de Alberto Fernández, tal vez sea el gobernador Juan Schiaretti el más interesado en evitar la escalada de un nuevo conflicto con el campo.
Aquel enfrentamiento también marcó el quiebre entre el peronismo cordobés y el kirchnerismo. Y lo real es que justo en este momento el Gobierno de Córdoba mantiene una intensa negociación con la Nación, que incluye desde las minucias de la interna política a los más profundos problemas cordobeses, comenzando por la sustentabilidad del sistema previsional provincial. Schiaretti no quiere pelearse con el campo, y no puede pelearse con la Nación.

