Un debate que parte de la mentira estadística
Sólo en un país que se acostumbró a vivir en la mentira estadística –y donde la puja política se traduce en una guerra de relatos– la discusión del presupuesto puede demorar tres jornadas y pasar inadvertida para la enorme mayoría de la opinión pública.
Sólo en un país que se acostumbró a vivir en la mentira estadística –y donde la puja política se traduce en una guerra de relatos– la discusión del presupuesto puede demorar tres jornadas ypasar inadvertida para la enorme mayoría de la opinión pública. El proyecto de ley de Presupuesto 2014 llegó hace 14 días a Diputados y fue presentado por el equipo económico de Cristina Fernández ante la mirada atónita de legisladores que no tuvieron tiempo de mirar las planillas para poder interrogar a los funcionarios. Cinco días después, el debate se cerró con dictamen de la Comisión de Presupuesto. Anoche, Diputados se aprestaba a aprobar todo y girarlo al Senado. Todo ultra exprés.La velocidad obedece en este caso a dos temores del oficialismo: uno, que se acreciente la sangría de legisladores K hacia el peronismo disidente que se inició tras la derrota del Gobierno en las elecciones primarias –lo que pondría en riesgo la aprobación de la "Ley de leyes"–; otro, que cualquier discusión sobre la base de los supuestos macroeconómicos utilizados por Hacienda para construir el plan de gastos es completamente absurda. ¿Por qué? Porque el Ejecutivo asegura que el país este año terminará creciendo un cinco por ciento (los cálculos privados dicen que será exactamente la mitad) y que el próximo ejercicio crecerá 6,2 por ciento. Además, asegura que la inflación será de 9,9 por ciento, cuando los índices elaborados por los institutos estadísticos provinciales hablan de que 2013 finalizará con un 25 por ciento de inflación y el 2014 arrojará un número mayor.

