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Solución política, lo demás está por verse

El narcoescándalo generó un fuerte impacto negativo para el delasotismo en plena campaña electoral del año pasado. El oficialismo ganó, pero la cosecha de votos fue mucho menor a la esperada.

27 de julio de 2014 a las 12:01 a. m.
Solución política, lo demás está por verse

Con la decisión de transferir al ámbito judicial el organismo que combate el narcotráfico en Córdoba, el gobernador José Manuel de la Sota encontró una solución política a un problema que le causó un grave daño a la imagen de su gestión.

Lo que no está resuelto, y se verá con el tiempo cuando comience a funcionar la nueva Policía Antinarcótico, es si el Estado provincial será más eficiente en combatir este flagelo.

El narcoescándalo estalló el año pasado en plena campaña electoral para las elecciones legislativas, que se realizaron el último domingo de octubre.

El peronismo terminó siendo la fuerza política más votada en Córdoba, pero con un escuálido 26 por ciento de los sufragios. Mucho menos de lo esperado por el oficialismo.

Desde el delasotismo admitieron que la causa judicial que involucró a toda la cúpula de la División Drogas Peligrosas de la Policía provincial le generó un fuerte impacto negativo al oficialismo.

El delasotismo había planteado una estrategia clara para aquella campaña: cuestionar al Gobierno nacional, al que acusó de discriminar a Córdoba.

Sin embargo, el narcoescándalo estalló en la primera semana de septiembre y los candidatos del PJ provincial tuvieron que dar explicaciones sobre esta sensible cuestión.

En plena campaña, no faltaron acusaciones del delasotismo contra el fiscal federal Enrique Senestrari de trabajar para “erosionar” políticamente al gobernador.

Luego, los hechos le dieron la razón al fiscal, aunque falta el juicio oral. El juez federal Ricardo Bustos Fierro avaló las detenciones que solicitó Senestrari y casi un año después hay siete altos oficiales procesados y cuatro detenidos.

Los efectos políticos del narcoescándalo luego quedaron minimizados por otro hecho grave que involucró a la fuerza policial: la huelga de los uniformados, de 36 horas el 3 y 4 de diciembre último, que abrió las puertas a saqueos que afectaron a gran parte de la ciudad de Córdoba.

Esos hechos llevaron la imagen de la gestión delasotista al piso más bajo desde que está en el poder, en julio de 1999. El gobernador tomó decisiones y, más allá de las críticas de la oposición, que calificó de “efectistas” a algunas de las medidas, la realidad es que el Gobierno recuperó la iniciativa política y hoy los sondeos ya no preocupan en el Centro Cívico.