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Sitiados por el “Partido del Estado”

Por ahora, no hay perspectiva de reducción del déficit fiscal, ni suave ni abrupta. Al revés: los compromisos de gasto público sólo aumentan

25 de febrero de 2016 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Sitiados por el “Partido del Estado”

La poderosa Argentina estatal y paraestatal, urbana y portuaria, demoró mucho menos de lo que se pensaba en activar su plan sistemático de desgaste de cualquier gobierno que no logre forzar al resto de los ciudadanos a tributar, hasta desfallecer, al “Partido del Estado”.

El Leviatán criollo reparte millones de sueldos, contratos, subsidios y regulaciones, en un paraíso que –con excepciones– traslada su dolce far niente, su eterna improductividad siempre impune, al resto de una sociedad agobiada desde hace décadas por impuestos, pésimos servicios, inflación y endeudamiento público.

Con el poder político hegemónico y concentrado que esa distribución le garantiza, el “Partido del Estado” exigirá que eso no cambie. Ni ahora ni nunca.

Lo está aprendiendo el gobierno de Mauricio Macri, que a 70 días de asumir ya está prácticamente sitiado. Un club de economistas discute si está bien o mal que el programa de Gobierno sea gradual o de shock, pero la verdad es que la Argentina corporativa ya está en pie de guerra contra cualquiera de las dos variantes.

Y, por ahora, ha logrado que ninguna se imponga.

En efecto, no hay perspectiva de reducción del déficit fiscal, ni suave ni abrupta. Al revés: los compromisos de gasto público sólo aumentan. Sólo los dos ejemplos más notorios:

Coparticipación. El fallo de la Corte Suprema que benefició a tres provincias que habían sido discriminadas previsionalmente durante años por la Anses está a punto de ser ampliado por el Congreso a distritos cuyas jubilaciones son directamente pagadas en su totalidad desde hace casi 20 años por la Nación. Macri sabe que no puede detener el manotazo que lo desfinanciará a él, pero les permitirá seguir quemando aceite a administraciones provinciales que, en apenas cuatro años, sumaron dos empleados por cada 10 que tenían en 2011, según el Sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones (Sipa).

La propuesta esbozada anoche por el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, ruega hacerlo de a poco y que, a la vez, la Nación se cobre lo que le deben las provincias. Una vez que esa deuda se salde, Macri dejará de tener un instrumento de dominación que Cristina Fernández usó como quiso, al punto de renovar las refinanciaciones trimestralmente.

Ganancias. Hacia adentro, el propio Macri tampoco está ahorrando. El cambio en Ganancias le recortará ingresos impositivos por 49 mil millones de pesos, que quedarán en bolsillos de asalariados. Aún así el "Partido del Estado" se las ha ingeniado para que lo que quede en el inconsciente colectivo sean dos cosas: que una porción de activos y pasivos que habían sido beneficiados por una medida inequitativa en 2013 ahora pasarán a pagar como cualquier hijo de vecina; y que las benditas escalas –que Macri había prometido tocar este año– se tocarán en 2017 (si se tocan).

Es en este marco que hay que leer las informaciones que muestran la inminencia de un acuerdo con los fondos buitre y a las distintas oposiciones en el Congreso, dispuestas a no impedir que Cambiemos revierta la ley cerrojo, una de las bombas cazabobo que Cristina Fernández dejó plantada a su sucesor y que el juez Thomas Griesa exige eliminar para finiquitar el default.

El “Partido del Estado” –que en Argentina es siempre brumoso y de ningún modo debe confundirse sólo con el Frente para la Victoria por el mero hecho de que el cristinismo fue el último que lo encarnó– simulará que hace una “concesión” al “macrismo endeudador” en nombre de la democracia.

Para los argentinos que no viven de ordeñar al Estado, el riesgo es grande. El “Partido del Estado” podría esquivar otra vez la austeridad, ahora gracias a la válvula de una nueva fase de endeudamiento.

Con eso se patearía otra vez hacia adelante el descalabro fiscal. Si eso sucediera, cuando llegue la factura –tras el agotamiento de una módica capacidad de crédito– el Leviatán y sus beneficiarios estarán ahí de nuevo, para decirnos, como siempre, que ellos no tuvieron nada que ver. Que todo fue culpa de un Gobierno.