Sin Daniele, el Suoem es menos combativo, pero más costoso
Las negociaciones entre el gremio y el municipio se realizan ahora con absoluto sigilo.
En julio de 2017, Ramón Mestre anunció que lo había “jubilado” al histórico mandamás del gremio de los municipales de la ciudad de Córdoba (Suoem), Rubén Daniele.
La medida tuvo idas y vueltas judiciales, pero el intendente logró su objetivo: Daniele ya no está al frente del gremio desde hace casi un año. Fue reemplazado en enero por Beatriz Biolatto –docente de larga trayectoria gremial como delegada– y desde principios de 2019 el exsecretario general ya no tendrá tampoco fueros gremiales. Además, está a un paso de enfrentar un juicio oral por incitación a la violencia.
En abril pasado, el Suoem intentó forzar el retorno de Daniele, pero una oportuna notificación del Ministerio de Trabajo de la Nación, y la velada amenaza de intervención del sindicato cerraron esa ventana. Todo indica que en pocas semanas Daniele efectivamente estará jubilado.
Sin Daniele a la cabeza, el Suoem mostró cambios ostensibles. La ausencia del conflicto permanente que durante años el gremio impuso a la dinámica del municipio es el más notorio de esos cambios. Casi no hubo asambleas este año. Tampoco se escucharon las tradicionales denuncias de los delegados por “falta de insumos” o “deudas salariales”, y no quedan atisbos de los indisimulados actos de sabotaje que solían registrarse en algunas áreas cuando se discutían horas extras o pases a planta. No hubo protestas en 2018; ni siquiera hubo planteos respecto del bono de fin de año.
Las negociaciones entre el gremio y el municipio se realizan ahora con absoluto sigilo. La discreción de la nueva conducción es beneficiosa para la imagen de Mestre, y la ausencia de conflicto también es positiva para los vecinos. Pero para las arcas municipales nada cambió: esa paz es cada vez más costosa.
La paritaria de la que disfrutan este año los municipales marca un récord en el sector público cordobés, y se aplica sobre salarios promedio que duplican con creces a los del sector público provincial, y aventajan aún más a los del sector privado.
Además, es permanente la negociación de más beneficios. Aunque las conversaciones no trascienden, los resultados se pueden observar luego a diario en el Boletín Municipal: nunca cesan los decretos que establecen nuevos cupos de horas extras, nuevas bonificaciones –una especie de sobresueldo de entre el 10 y el 50 por ciento sobre el salario básico de cada sector y escalafón– y más prolongaciones de jornada.
Pese a que el Ejecutivo municipal asegura que la cantidad de horas extras disminuyó de manera abrupta en los últimos años, entre la segunda quincena de octubre y los primeros días de noviembre Mestre decretó el pago de más de 80 mil horas extras, entre simples y dobles. El valor promedio de cada hora supera los 500 pesos.

