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“Senestrari y yo somos damnificados de Viarnes”

Como se preveía, la primera audiencia del juicio contra los siete policías se concentró en cuestionar al civil hoy prófugo, artífice principal del caso. Rafael Sosa pidió hablar y apuntó en distintas direcciones.

09 de marzo de 2016 a las 12:01 a. m.
“Senestrari y yo somos damnificados de Viarnes”
Esposado. Sosa llegó al juicio directo desde la cárcel de Bouwer. Dijo que, si estuviera en libertad, buscaría a Viarnes para ponerlo a disposición de la Justicia federal (Pedro Castillo/LaVoz)

"Todos sabemos que existe el informante, pero nadie sabe cómo tratarlo; no hay manuales". Corrían más de dos horas de un hablar continuado, sólo interrumpido por un par de cuartos intermedios, cuando Rafael Sosa mostró su carta más poderosa.El exjefe de la hoy desaparecida Dirección General de Lucha Contra el Narcotráfico, de la Policía de Córdoba, insistió en declararse inocente de la serie de delitos que se le endilgan. Se trató de la parte más importante de la primera audiencia del esperado juicio por el denominado "narcoescándalo".Siete policías están sentados en el banquillo, acusados de una serie de delitos que van desde asociación ilícita hasta la violación a los deberes de funcionario público y la falsedad ideológica.En resumen, la causa apunta a que los agentes antidrogas utilizaban a un agente civil ilegal, Juan Francisco "el Francés" Viarnes (también imputado y prófugo desde mediados de 2014), para generar operativos que luego desbarataban.También el expediente sindica otra serie de presuntos delitos, como robo de droga, su introducción en el mercado clandestino y extorsión a detenidos.Pero el debate parece concentrarse, sobre todo, en tres causas donde Viarnes aparecería en el doble rol de provocador y testigo.Los policías juzgados son Rafael Sosa, Alfredo Seine, Franco Argüello, Fabián Peralta Dattoli, Gustavo González, Mario Osorio y Cristian Ingas. Los cuatro primeros están presos.Ayer Sosa pidió hablar y no desaprovechó la oportunidad."Soy el jefe policial con todas las letras. Y no el jefe de esta supuesta asociación ilícita", subrayó.Casi en línea con lo que se lee en el expediente, intentó atacar cada una de las acusaciones en su contra. Comenzó asegurando que su familia hoy no tenía un buen pasar económico. Y preguntó en voz alta: "No tuve ningún beneficio económico. ¿Por qué voy a hacer eso? ¿Por qué?".La respuesta no aparece a lo largo de todo el expediente y es una de las grandes dudas de este juicio: ¿cuál sería el fin que perseguían los policías imputados en caso de comprobarse que actuaron de manera ilegal?Cuando se les leyeron las condiciones personales, trámite de rigor en cada juicio, los siete policías hoy imputados resaltaron lo mismo: la precariedad económica con la que viven. "El Francés" Tras apuntalar esto, Sosa pasó a las causas en las que se sospecha que los policías utilizaron a Juan Viarnes como agente civil ilegal para provocar operativos que luego desbarataban. En ese punto, el comisario mayor dijo que en los expedientes bajo sospecha (son tres en un lapso de tres años), pasaron por manos de sumariantes, comisionados y otros comisarios intermedios entre él y la brigada bajo sospecha, por lo que le llamaba la atención que la causa se hubiera concentrado sólo en este grupo de policías. Tras ello, se ocupó del prófugo Viarnes, figura sobre la que se centrará casi todo el debate."Viarnes es un mentiroso. Mintió a todos. Incluso a Senestrari. Los dos somos damnificados de Viarnes", dijo, e insistió: "Es un chanta. Nos mintió a todos. Ojalá lo buscaran y lo encontraran. Nos jodió a todos".Consultado sobre los motivos que lo llevaron a tratar con este personaje al que nadie se anima a definir, Sosa dijo que Viarnes le suministró información importante y que recién comenzó a desconfiar de él a comienzos de 2013, meses antes de que todo terminara por estallar.Ante la insistencia del juez riojano Daniel Herrera Piedrabuena, Sosa admitió: "Me equivoqué, me sedujo la información (de Viarnes)".