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Senado: el radicalismo apoyaría a Marino para que siga de vicepresidente primero

21 de febrero de 2019 a las 11:54 a. m.
Redacción La Voz
Senado: el radicalismo apoyaría a Marino para que siga de vicepresidente primero
MARINO (Archivo).

El radicalismo está dispuesto a apoyar la continuidad de su correligionario Juan Carlos Marino como vicepresidente primero del Senado, pese a la denuncia por acoso sexual que una empleada parlamentaria presentó en su contra hace dos meses.

El miércoles el Senado realizará la sesión preparatoria, una reunión especial que se realiza cada año antes de la apertura de las sesiones ordinarias, destinada a renovar las autoridades del cuerpo.

Desde hace tres años, la vicepresidenta, Gabriela Michetti, ejerce por el voto popular la presidencia del Senado, y le siguen al frente del cuerpo, ya por elección de sus pares, el justicialista santafesino Omar Perotti, como vicepresidente; Marino, como vicepresidente primero, y la kirchnerista chaqueña María Inés Pilatti Vergara, como vicepresidenta segunda.

Marino ya integró la conducción del Senado como vicepresidente en 2010, 2011 y 2013, cuando gobernaba Cristina Kirchner y ese cargo le correspondía a la UCR.

Además de la responsabilidad institucional de conducir las sesiones en reemplazo de Michetti, los vicepresidentes disponen de un mayor presupuesto que el resto de sus pares. Y ese mayor presupuesto se traduce básicamente en más personal a su cargo.

Es la única diferencia con el resto de los senadores que no integren la conducción del cuerpo.

Según pudo averiguar La Voz/Los Andes, Marino no está dispuesto a dejar el cargo por la denuncia por abuso sexual que presentó en su contra la empleada y asesora legislativa Claudia Guebel, de modo que su continuidad deberá ser motivo de deliberaciones entre los bloques.

Off the record, varios senadores radicales han hecho saber que apoyarán la reelección del pampeano porque, a su criterio, la Justicia aún no se ha expedido sobre la denuncia.

"Yo lo banco", dijo esta semana a este diario un senador de la UCR, mientras que en el entorno de otros dos senadores del mismo bloque señalaron que el asunto aún no ha sido motivo de debate entre ellos.

¿Resolución favorable?

"La vicepresidencia primera, por un acuerdo parlamentario acorde con la composición de la cámara, le corresponde al partido. No se conoce la voluntad de Marino, pero están esperando novedades judiciales. Hay un rumor de que saldría beneficiado, en función de pericias telefónicas", dijo un asesor del radicalismo.

En el despacho de otro senador radical indicaron que "en el bloque la mayoría son senadores varones, que lo conocen desde hace muchos años" y que "es un tema incómodo para ellos", pero que si no hay una definición de él, lo apoyarán.

"Así como en su momento (Marino) dijo que renunciaría a los fueros para someterse a la investigación, frente a este caso también podría haber tomado él mismo la decisión de dar un paso al costado en la vicepresidencia. Si los senadores radicales tienen que votar, por sí o por no, lo van a apoyar. Pero no deja de ser un tema incómodo", dijeron.

Sí hay aflicción en algunos empleados de Marino, resaltaron, por la posibilidad de perder sus puestos de trabajo en el caso de que el pampeano no continúe en la conducción de la cámara.

"Problema de los radicales"

Para que Marino vuelva a ser elegido vicepresidente primero también se requiere el respaldo del resto de las bancadas del Senado, que aún no evaluaron ninguna determinación al respecto.

En el justicialismo, bloque que preside Miguel Pichetto, indicaron que la continuidad de Marino es "una decisión política que corresponde exclusivamente al oficialismo" y que la oposición "es prescindente".

"Nosotros no tenemos nada que ver con esto. No descartaría que se produzca algún conflicto, que haya planteos de algunas senadoras, sin que medie una resolución judicial que lo exonere. Es una situación muy nueva para el Senado, muy especial", dijo una fuente del Bloque Justicialista.

El caso

A mediados de diciembre, Guebel denunció que Marino le manoseó los pechos en su despacho y la acosaba por WhatsApp con mensajes de contenido sexual.

Una semana después, el senador pampeano negó enfáticamente la acusación de su empleada parlamentaria. Lo hizo en la última sesión del año del Senado, que desde entonces no se ha vuelto a reunir en el recinto.

Guebel presentó su denuncia ante la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N° 4. Marino había permanecido unos días en silencio hasta que apareció leyendo un menaje de apenas dos minutos en el recinto.

"De manera enfática niego haber tenido respecto de la denunciante una situación como la que se ha denunciado en la causa de mención y de la cual, es bueno decirlo, no he sido formalmente notificado sino que he tomado conocimiento por los medios de comunicación", dijo el senador.

Marino hizo saber que al "tomar conocimiento de la existencia de la denuncia" realizó "las acciones necesarias" a fin de ponerse "inmediatamante a derecho", sometiéndose a la Justicia. Indicó que "de manera espontánea" se presentó en los tribunales y puso "a disposición" del cuerpo sus fueros como senador de la Nación.

En rigor de verdad, poner a disposición los fueros es una figura que no existe ni en la Constitución ni en las leyes argentinas.

Si hay un pedido judicial de desafuero contra un senador, el Senado podría desaforarlo si se reunieran los dos tercios de los votos de los presentes en el recinto.

Pero contra Marino no hay ningún pedido de desafuero en curso. De modo que esa expresión suya constituye un mero gesto político.

En su denuncia, Guebel aclaró que no tenía "vínculo alguno" con el senador "ni de confianza ni de amistad" y que, sin embargo, recibía de él mensajes de WhatsApp "constantemente, varias veces por semana".

"Me decía: \'¿Dónde estás?\', \'¿dónde vivís?\', \'voy a estar por allá, me doy una vuelta\', \'preparate, que voy a tu casa\'. Me enviaba videos alusivos al sexo", relató Guebel.

Imputado

El descargo de Marino se produjo un día después de que el fiscal federal Federico Delgado lo imputó en la causa y le pidió al juez Ariel Lijo que dicte medidas de prueba.

El fiscal también imputó al jefe de despacho del senador pampeano, Pedro Fiorda, alias Cachi, y a Juan Carlos Amarilla, quien se desempeñaba como secretario de la Comisión de Juicio Político de la Cámara de Diputados, donde la denunciante había iniciado su actividad laboral en el Congreso.

En su denuncia, Guebel señaló que Fiorda "fue mucho peor" que Marino: dijo que le "apretó los dos brazos e introducía la lengua con furia" en su boca, lo que le generó "asco" y distintos malestares físicos que se manifestaron durante los días siguientes al hecho.