Economía. Rigi: por qué cambió la ecuación de inversión y qué oportunidades abre para Córdoba
El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (Rigi) se convirtió en uno de los instrumentos más relevantes de la política económica para atraer capitales de largo plazo. También puede llegar a ser una bandera de campaña en ciertas regiones del país el año próximo.
Diseñado para proyectos de gran escala en sectores estratégicos, combina beneficios tributarios, estabilidad normativa, facilidades cambiarias y acceso a arbitraje internacional, con el objetivo de revertir una de las principales debilidades históricas del país: la falta de previsibilidad para inversiones de largo plazo.
A casi dos años de su puesta en marcha, el régimen ya acumula proyectos aprobados y otros en evaluación por decenas de miles de millones de dólares, principalmente en minería, energía e infraestructura.
Aunque Córdoba no registra hasta ahora proyectos aprobados bajo el Rigi, la Provincia adhirió plenamente al esquema nacional y trabaja para aprovechar indirectamente las inversiones que comienzan a desplegarse en otras regiones del país.

"Lo que está haciendo la Provincia, a través de la Agencia de Competitividad y de ProCórdoba, es tratar de vincular a nuestra industria y a nuestros servicios con esa economía que se está desarrollando", explicó a La Voz el ministro de Economía y Gestión Pública, Guillermo Acosta.
Por qué no tiene antecedentes
Para Sergio Arbeleche, socio de Bruchou & Funes de Rioja especializado en minería, ambiente e hidrocarburos, el régimen representa una herramienta sin precedentes en la historia económica argentina.
"El Rigi es un régimen sin precedentes. Hemos tenido distintos regímenes promocionales, pero el inversor históricamente terminó sintiéndose traicionado porque no se mantuvieron las condiciones prometidas", sostuvo.
El especialista explicó que el esquema fue diseñado para actividades con tres características específicas: alto requerimiento de capital, largos períodos de maduración y horizontes de inversión extensos.
Según Arbeleche, el régimen descansa sobre cuatro pilares fundamentales. El primero es una reducción significativa de la carga tributaria. De acuerdo con estimaciones mencionadas por el abogado, algunos proyectos pasaron de enfrentar una presión fiscal cercana al 51% a niveles del 37% o 38%.
El segundo pilar consiste en limitar las restricciones cambiarias que el Banco Central puede imponer a los beneficiarios. El tercero es la estabilidad normativa y tributaria durante 30 años y el cuarto es un mecanismo de acceso rápido al arbitraje internacional en caso de controversias.
"El Rigi fue pensado después de estudiar cómo fallaron los regímenes promocionales anteriores y cómo el Estado incumplió compromisos asumidos. La idea fue reducir al mínimo la dependencia del inversor respecto de decisiones administrativas futuras", afirmó Arbeleche.
¿Hay sacrificio fiscal?
Uno de los debates más frecuentes alrededor del régimen gira en torno al costo fiscal que implica para el Estado. Liban Kusa, socio del departamento tributario de Bruchou & Funes de Rioja, rechaza la idea de que exista una condonación impositiva.
"No es una exención general de tributos. Son incentivos para que inversiones que nunca hubieran llegado a la Argentina puedan concretarse", señaló.

El especialista explicó que muchas de las ventajas fiscales deben analizarse en función de una inversión que probablemente no se hubiera realizado bajo el régimen general. "Es el 25% de 100 y no el 35% de cero", resumió.
Entre los beneficios tributarios figuran una alícuota reducida en el Impuesto a las Ganancias, amortizaciones aceleradas, actualización de quebrantos y estabilidad fiscal por tres décadas.
Para las provincias adheridas, la carga tributaria queda congelada según la situación vigente al 31 de diciembre de 2023.
El BID, la Bolsa y Bancor
Uno de los aspectos menos visibles del Rigi es su capacidad para facilitar el acceso al financiamiento internacional. Guillermo Foscarini, Managing Director y Division Chief of Corporates de BID Invest, considera que el régimen modificó significativamente la percepción de Argentina entre los inversores.
"El Rigi es un factor diferenciador que cambió la ecuación de inversión en Argentina", afirmó. BID Invest es la rama privada del Grupo Banco Interamericano de Desarrollo y actualmente financia proyectos en prácticamente todos los sectores económicos. Acaba de celebrar un acuerdo con la Bolsa de Comercio de Córdoba para canalizar iniciativas.
Durante 2025 liquidó alrededor de U$S 1.600 millones hacia proyectos privados en Argentina y mantiene una cartera potencial de entre U$S 4.000 millones y U$S 4.500 millones.
Según Foscarini, la institución observa una oportunidad estructural para América Latina impulsada por la demanda global de alimentos, energía, minerales críticos, infraestructura digital y turismo.
"Hay grandes capitales en el exterior buscando rentabilidad en una región que tiene recursos naturales, estabilidad geopolítica y oportunidades de desarrollo", sostuvo.
En proyectos de gran escala, BID Invest financia directamente operaciones superiores a U$S 20 millones. Para iniciativas de menor tamaño, trabaja a través de bancos comerciales y entidades financieras locales.
Impacto sobre el empleo
Uno de los interrogantes más frecuentes es cuándo las inversiones comienzan a reflejarse en la economía real. Arbeleche advirtió que los proyectos Rigi son, por definición, emprendimientos de largo plazo.

Sin embargo, sostuvo que el impacto económico suele aparecer antes de que la inversión entre en producción. "El derrame sucede a través de proveedores, servicios, infraestructura y movilidad laboral entre provincias", explicó.
Foscarini coincide con esa mirada. A su criterio, uno de los mayores beneficios se encuentra en el desarrollo de cadenas productivas asociadas. "Estamos financiando desde proyectos vinculados a la producción de cal para minería hasta empresas de servicios médicos especializados para operaciones en altura. Esos encadenamientos generan inversiones y puestos de trabajo", indicó.
Córdoba quiere alguna tajada
Córdoba adhirió al Rigi, pero los grandes proyectos todavia no la rozan. Pero sí hay una tangente para aprovechar. Acosta citó como ejemplo el trabajo que realizan firmas metalúrgicas locales para insertarse en Vaca Muerta y en emprendimientos vinculados al sector energético.
"Hay empresas metalúrgicas que trabajan para la industria alimenticia y encuentran en petróleo y gas una oportunidad para colocar piezas. También hay empresas de servicios y de construcción participando de esos desarrollos", explicó.
El ministro destacó además la actividad del Cluster Petrolero, Gas y Minería de Córdoba, que recientemente visitó Vaca Muerta para identificar oportunidades concretas de negocios.
A la espera del Rimi
Mientras el Rigi apunta a grandes proyectos de escala internacional, el Gobierno nacional impulsa además el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (Rimi), destinado a empresas de menor tamaño. No pocas empresas de Córdoba, sobre todo del agro, esperan conocer cómo quedará esta iniciativa.
La diferencia principal está en los montos requeridos. El Rimi contempla inversiones mínimas desde U$S 150.000 para microempresas, U$S 600.000 para pequeñas empresas, U$S 3,5 millones para medianas tramo 1 y U$S 9 millones para medianas tramo 2.
En cambio, el Rigi comienza en U$S 200 millones para proyectos generales y puede superar los U$S 2.000 millones en iniciativas estratégicas de exportación. La diferencia es tan amplia que el piso del Rigi resulta aproximadamente 1.333 veces superior al mínimo previsto para el Rimi.
Por esa razón, sectores industriales cordobeses consideran que el Rimi podría convertirse en la herramienta más adecuada para proyectos agroindustriales, autopartistas, metalmecánicos y tecnológicos. Esperan que sea aprobado.
Precisamente, varias fuentes del sector coinciden en que parte del potencial cordobés para ingresar de manera directa al esquema de incentivos podría aparecer en actividades agropecuarias y agroindustriales una vez que el Rimi quede plenamente operativo.

