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Renunció a los fueros porque no quiso tener privilegios

Fue un político de una vocación muy fuerte: peleaba, discutía, tenía carácter fuerte, pero era un hombre responsable y muy honesto. 

24 de agosto de 2017 a las 12:11 a. m.
Edgardo Grosso*
Renunció a los fueros porque no quiso tener privilegios
Adversarios. Angeloz y Menem compitieron por la presidencia. (Ap / Archivo)

Eduardo Angeloz fue para mí un gran amigo. La amistad no es algo que se mida con el debe y el haber, es un sentimiento que existió todos estos años que transitamos juntos.

Desde el punto de vista político, significó mucho para el país y para Córdoba. Cuando uno tiene que definir a una persona, muchas veces se pregunta por su profesión, y Angeloz era político.

Toda su vida hizo política, con conceptos muy serios, ideologías muy claras, fundamentalmente convencido de la democracia, de que el político debe estar al servicio del pueblo y dejar en última instancia sus aspectos personales.

Eso influyó para que haya sido tres veces gobernador de Córdoba, senador nacional y candidato a presidente de la República.

Fue un político de una vocación muy fuerte: peleaba, discutía, tenía carácter fuerte, pero era un hombre responsable y muy honesto.

Lo puedo decir con claridad porque lo he conocido.

Tuvo una época muy dura para él, de acusaciones, agravios, injurias, todo lo de la mala política que a veces no nos damos cuenta del daño que se puede hacer a una familia. Lo que él soportó yo no lo hubiera soportado.

Es importante hacer una comparación entre lo que es hoy el político y lo que era Angeloz. Sobre todo en cuanto a las ventajas que dan los cargos parlamentarios, como los fueros.

Angeloz, cuando tuvo esas acusaciones, de inmediato, renunció a sus fueros, aun cuando el Senado estaba dispuesto, por unanimidad, a mantenerlos.

No quiso tener ningún privilegio, aceptó el juicio y llegó a la Corte Suprema, donde fue sobreseído.

Mientras tanto, fueron años de mucho dolor, tremendos para toda su familia. Yo honestamente no hubiese soportado eso.

Hemos recorrido juntos todos los caminos de la provincia, todos los pueblos, y han sido muchas las conversaciones, las coincidencias y, algunas, las divergencias.

El Paicor surgió porque en un pueblo del norte de Córdoba estuvimos con un chico que no había comido porque ese día le tocaba comer al hermano.

Angeloz dijo: “Esto no puede ser”.

Con rapidez salió el Paicor para todos los que lo necesitaran y lo tuvieron que mantener todos los gobiernos.

Él era un hombre democrático y, a pesar de que tenía un carácter fuerte, que podía no ser simpático, todo lo hacía con la mejor intención.

Tenía bien claro que estaba trabajando para la sociedad y no para un interés personal.

*Vicegobernador de Eduardo Angeloz en 1983-1987 y 1991-1995.