Ramón Mestre: En cuatro años no se puede hacer todo
Defendió su gestión y reconoció errores. Aseguró que es posible cumplir con las promesas de gas y cloacas. Dijo que la pasó “mal” con el Suoem.
Va de acá para allá. Accede a tomarse una selfie con una mujer que tiene en sus brazos a un niño. Así, entre actos e inauguraciones que no tienen pausa desde hace semanas, Ramón Mestre vive el tramo final de la campaña electoral. En un alto de su agenda, habló con La Voz del Interior. –¿Por qué los cordobeses deberían darle otros cuatro años? –Porque estamos a mitad de camino, porque la ciudad se está recuperando, porque las gestiones que han trascendido en el tiempo son las que tuvieron ocho años, como las de mi padre, Ramón Mestre, y la de Rubén Martí. Nosotros siempre dijimos que queríamos hacer un doble período para poder seguir esa lógica. Yo asumí con una enorme deuda salarial, previsional, fiscal, a proveedores y a contratistas. Con un pasivo muy grande en cuanto a recursos humanos que no estaban capacitados. –¿No le parece mucho cuatro años para ordenar el municipio? –No. La tarea de construir una casa puede durar muchos años, pero destruirla se lo puede hacer en poco tiempo y eso es lo que pasó en la Municipalidad. El Estado era fuerte, sólido, daba respuestas, hacía obras, con una política de continuidad. Después, lamentablemente, se detuvo casi todo. –¿Qué es lo que no se hizo en materia de servicios? –La renta que generó el campo a través de la exportación de granos fundamentalmente fue a parar en inversiones a Rosario y a Córdoba. Es decir que la inversión privada en Córdoba existió. Y prueba de ello es el crecimiento sobre avenida Colón, en Alta Córdoba, Nueva Córdoba, Güemes y General Paz. Pero el problema es que el Estado no hizo las obras para acompañar a esa inversión privada y eso generó más problemas a los que tenía la ciudad. Los desbordes cloacales no son de ahora. Algunos se sorprenden, pero esto viene desde hace muchísimos años. Nadie quiere hacer obras que no se ven porque no dan votos. –¿Y usted dice que hizo esas obras? –Yo hice y las seguiré haciendo. Hice 100 mil metros lineales que están traducidos en redes domiciliarias cloacales, que hacía 15 años que no se hacían, y nuevos ductos y cámaras y ampliación de los caños para poder evitar los desbordes. Por ejemplo, en Alta Córdoba, cuando hicimos el desagüe, aprovechamos y cambiamos todos los caños de las cloacas. Imaginemos qué fácil hubiera sido para mí si todos los intendentes anteriores hubieran hecho lo mismo que hice yo, la ciudad estaría con mayor progreso y no tan necesitada y con tantos reclamos. Hice 20 desagües, si los intendentes anteriores hubieron hecho lo mismo hoy tendríamos 80 desagües ya construidos. –En los últimos meses su gestión tomó deuda a corto plazo. ¿Qué grado de condicionamiento genera eso? –Después de ordenar las cuentas y pagar las deudas accedimos al mercado de capitales. En toda la historia de Córdoba es la primera vez que tenemos acceso porque le demostramos al mercado que estábamos en condiciones de tomar deuda a corto plazo para el financiamiento de todos los meses a través de Letras del Tesoro, que se pagan todos los días. A la deuda la hemos achicado. El valor nominal de la deuda de hoy es mayor a la que teníamos hace ocho años, pero no se la puede tomar de esa forma porque todo aumentó producto de la inflación. La comparación es sobre la base de la deuda que existe. En la Cuenta de Inversión de 2007, de cada 100 pesos que ingresaban se debían 35 pesos. En 2011, eso pasó a 45 pesos. –La oposición asegura que usted acordó con el Suoem y por eso no hay conflictos. –Yo no la he pasado bien con el Suoem y tampoco los cordobeses. Fue muy dificultoso para mi gobierno. Pero hemos bajado el nivel de conflictividad porque establecimos un nuevo trato que rige las relaciones entre los trabajadores y el empleador. Y se cumplió. Después de muchos años, logramos poner la huella dactilar. Los otros intendentes no lo hicieron, yo sí puse el control de ingreso y egreso a través de 147 relojes en todas las dependencias. Y sumamos 40 relojes faciales. –Su gestión informaba cada 30 días en detalle el gasto en personal, ¿por qué hace meses que no lo hace? –Hemos dado respuestas concretas respecto de los ingresos a la Municipalidad. Hemos sido muy prudentes, el 90 por ciento de los ingresos que se dieron en mi gestión, que están equilibrados con las bajas, fue para nombrar docentes y médicos. Martí dejó el gobierno con 7.300 empleados y cuando yo asumí había 14.300, y todo se paga de la misma caja del municipio. Cuando inicié, había 10.500 municipales, otros 1.700 empleados en Tamse y 1.950 en Crese. Hoy hay 12.950 porque no incorporamos más empleados y hay menos en la Crese y en la Tamse porque fueron a parar a las otras empresas del sistema. –La privatización de Crese es criticada porque no redundó en mejora de servicio. –El servicio es bueno, pero creemos que se puede mejorar. La Crese era un agujero negro que no entendíamos cómo se producía. Cuando supimos cuánto gastaba, nos dimos cuenta de que era mucho más de lo que se decía. Creo que hemos avanzado desde ese punto. –Están pendientes la licitación, el enterramiento y el reciclado. ¿Adjudicará el servicio de higiene urbana? –No voy a tomar ninguna decisión hasta esperar que pase el 13 de septiembre. Voy a esperar que la comisión que tiene la evaluación económica me informe si estamos en condiciones de avanzar con la licitación o no. Si no dan las condiciones, se dará de baja y llamaremos a una nueva licitación. Mientras tanto, si me toca perder las elecciones, que no lo tengo en mi cabeza pero que es una de las posibilidades, yo no voy a tomar ninguna decisión que le ate las manos a otro intendente. –¿Qué está bien y qué le falta al transporte? –El servicio ha tenido un salto cualitativo y cuantitativo. De 540 mil pasajeros diarios cuando asumí, hoy llegamos a días de 800 mil pasajeros. Si la gente lo utiliza más es porque el servicio es mejor. Pero por supuesto que hay cosas para mejorar.

