¿Qué hay detrás de la pulseada entre De la Sota y Mestre?
De la Sota y Mestre tenían un pacto de no agresión en beneficio de ambos, pero ahora se pelean por los votos en la Capital.
El cruce era inevitable, porque los dos son hoy los máximos referentes de sus partidos y ambos necesitan un buen resultado en las elecciones del 27 de octubre para alimentar sus futuros políticos. Aunque sorprendió que el gobernador José Manuel de la Sota mencionara comentarios que involucraron a la gestión del intendente Ramón Mestre en el tema del narcotráfico, una cuestión que viene preocupando al Gobierno provincial, desde hace semanas.
Esta embestida del gobernador se podría resumir con una definición escueta: es una pelea por los votos en la ciudad de Córdoba.
Con la frase, “pregúntenle al intendente Mestre sobre su viceintendente”, el gobernador sugirió que la sombra del narcotráfico también contagia a la gestión mestrista.
Quienes lo conocen bien, saben que De la Sota rara vez tiene exabruptos en sus declaraciones a los medios de comunicación.
Desde la Secretaría de Información Pública de la Provincia habían convocado ayer con insistencia a los periodistas al acto en el Paseo del Buen Pastor, donde iba a estar el gobernador. Allí fue donde De la Sota reiteró esa polémica declaración que hizo un día antes en Río Cuarto y que abrió una grieta en su relación con el intendente capitalino.
Mestre salió del paso respondiendo que el gobernador estaba nervioso porque las encuestas no le dan bien al PJ, en especial en la Capital.
Es probable que sea cierto. Los propios delasotistas admiten por lo bajo que la campaña peronista en la ciudad de Córdoba “es un desastre”, sin un conductor claro.
En el Centro Cívico también reconocen que el escándalo de los policías detenidos por presuntos vínculos con el narcotráfico puede pegar electoralmente en la Capital, pero que no pesará en el interior.
Pero detrás de la embestida de De la Sota contra el mestrismo hay una historia. Voceros delasotistas aseguran que tanto De la Sota como Juan Schiaretti están muy molestos por las duras declaraciones del candidato radical Oscar Aguad, sobre el tema narcotráfico.
Los principales dirigentes del PJ están convencidos de que Mestre debió intervenir para “suavizar” las declaraciones de su candidato.
“Cuando De la Sota y Schiaretti hablaban de que era una canallada politizar el tema del narcotráfico en la campaña, se referían a los K y al juecismo. Pero resulta que en los últimos días, el que se pasó de la raya fue “el Milico” (por Aguad)”, afirmó un encumbrado miembro del comando de campaña del oficialismo provincial.
Desde que ambos llegaron al poder provincial y municipal, el 10 de diciembre de 2011, De la Sota y Mestre construyeron una sólida relación institucional.
Fue una estudiada estrategia política en beneficio de ambos, luego de la guerra que sostuvieron De la Sota y Luis Juez, cuando compartieron el poder provincial y municipal. Luego los sucedieron Schiaretti y Daniel Giacomino, quienes mantuvieron una fría relación.
No hubo un acuerdo explícito entre el gobernador y el intendente, pero sí el convencimiento mutuo de que si ambas gestiones eran exitosas, se liberaría de la molesta cuña para el bipartidismo que Juez plantó en octubre de 2002, cuando De la Sota lo eyectó de la Fiscalía Anticorrupción provincial.
2013 y 2015
La mayoría de los dirigentes políticos coinciden en que estas elecciones legislativas son fundamentales para el futuro político.
La frase “no hay 2015, sin 2013”, es repetida a coro por casi todos los dirigentes. La excepción es el senador Luis Juez, quien decidió pasar por alto este turno electoral y su fuerza política sufrirá un fuerte retroceso electoral por esa decisión.
En este contexto, tanto De la Sota como Mestre necesitan mejorar sus cosechas de votos en la Capital, el distrito donde vive el 38 por ciento de los cordobeses.
El gobernador mantiene su ambición de proyección nacional. Mientras que el intendente manda a decir a sus voceros que aspira a buscar la reelección dentro de dos años, pero si las encuestas lo acompañan, tratará de pegar el salto mayor hacia el Centro Cívico.
La pelea por los votos abrió una grieta entre la Provincia y el municipio.

