Protesta sectorial y poder de policía
Además de este sigiloso logro sectorial, el sindicato municipal (Suoem) resolvió ayer utilizar el poder de policía delegado en los empleados del municipio como instrumento de presión para nuevas reivindicaciones particulares.
Como si se hubiese resignado, la ciudadanía de Córdoba ya no analiza cuántos empleados municipales son realmente necesarios. Ya sólo discute el modo más eficaz para acotar la discrecionalidad con que el municipio seguirá contratando nuevos empleados.
Además de este sigiloso logro sectorial, el sindicato municipal (Suoem) resolvió ayer utilizar el poder de policía delegado en los empleados del municipio como instrumento de presión para nuevas reivindicaciones particulares.
Ejecutó como medida de fuerza la aplicación irrestricta de la normativa vigente para el control de vehículos del transporte público.
Colectivos incautados, remises bajo clausura. Según los responsables, salieron “con las ordenanzas bajo el brazo”, para hacerlas cumplir a contrapelo de la laxitud de los funcionarios.
¿Acaso antes, en los días de normalidad, aceptaban esos mismos empleados el incumplimiento contumaz de esas mismas normas?
La justificación expuesta fue "un paro a la japonesa"; aquella metodología de trabajo en exceso, atribuida difusamente a trabajadores industriales de Japón. Operarios que, al trabajar de más, generaban excedentes de producción y alteraciones en las cadenas de producción just in time y graves costos financieros por acumulación de oferta.
Nada que ver con esconder la ordenanza cuando no hay reclamos gremiales y ponerla visible bajo el brazo cuando la respuesta a esos reclamos no es favorable.
El poder de policía es una responsabilidad que no se almacena en stock ni forma parte del patrimonio individual que un empleado puede poner en juego a la hora de una reivindicación, por legítima que fuese.

