Pase usted, doña realidad
A diferencia del Estado, los privados no tienen la chance de imprimir dinero, endeudarse sin ton ni son ni imponer impuestos.
Argentina está en crisis intermitente desde hace décadas por razones muy complejas. Probablemente, el mayor indicador de esa condición es que sus tres niveles estatales, el nacional, el provincial y el municipal, son perennemente deficitarios. Como la plata nunca les alcanza, le imponen al resto de la economía un mix variable de impuestos asfixiantes, endeudamiento insostenible y/o emisión inflacionaria. La mezcla de emisión, altos impuestos y multibillonario endeudamiento interno con la que funcionó el kirchnerismo se agotó. Pero el gobierno de Mauricio Macri y los actuales gobernadores e intendentes no logran reducir el déficit público. La gobernabilidad es carísima en Argentina. En todo caso, están cambiando el mix: hay una emisión de pesos menos descabellada, una modesta baja de impuestos que ya se frenó (en la página 7, contamos que en 2017 ya no seguirá la reducción de retenciones al agro) y un reemplazo de megaendeudamiento interno por endeudamiento externo.Pero las corporaciones que colonizan los distintos niveles del Estado ni siquiera parecen ser conscientes de la hipoteca que imponen al resto de la sociedad.Por eso, pese al déficit público sempiterno, los sindicatos estatales, lejos de moderar sus reclamos, los redoblan. Son los que más y más rápidos aumentos reciben en general. Y son los más intocables desde el punto de vista de la estabilidad laboral. Ahora exigen nuevos incrementos y bonos de fin de año, por ejemplo, que se sumarán a la cuenta que el sector público no puede pagar.Los sindicatos del sector privado, por supuesto, reclaman lo mismo. Tal vez con mayor justicia. Pero sus patronales no tienen la chance de imprimir dinero, endeudarse sin ton ni son ni imponer impuestos. Están condenados a sufrir siempre la asfixia, sin ser los causantes del ahogo. Es una cruda y paradójica realidad. Y por eso así abrimos nuestro Primer plano de hoy, en las páginas 4, 5 y 6.

