Paro de transporte: la prepotencia gremial como única autoridad
Tercer día consecutivo de paro de transporte urbano, cuatro jornadas sin colectivos si se cuenta el corte de servicio que los choferes decidieron el viernes, y nada. Nada: sólo bronca, frío y abandono total para casi un cuarto de los habitantes de la ciudad de Córdoba.
El abandono del servicio no es sólo de los choferes, la interna gremial o la intervención dibujada a trazo grueso desde UTA nacional para el gremio cordobés. Un cuarto de la población de Córdoba está inmovilizada, obligada a abandonar escuelas, trabajos o asistencia médica por el antojo anárquico de un grupo de delegados y ninguna institución pública puede erigirse en autoridad ante semejante descalabro.
Empresas, gremio, Municipalidad de Córdoba, Concejo Deliberante, Provincia de Córdoba, Ministerio de Trabajo, Policía, Justicia, Gobierno nacional: nadie.
El mensaje que el sistema institucional en su conjunto les da desde hace días a los cordobeses es que la única autoridad que rige la vida ciudadana es el exabrupto gremial.
Esa es Córdoba hoy. Esa es la ciudad a la que llegamos luego de años en que –una y otra vez, invariablemente, sea la UTA, el Suoem o el Surrbac, en alguna de sus partes o en el todo– se toleró que los derechos de todos queden a merced de las imposiciones de un grupo que tiene cobertura gremial para todo.
Siempre parece que nada podrá superar en irracionalidad a lo que estamos viviendo. Y siempre llega una irracionalidad mayor. Lo permanente es que en Córdoba ningún abuso de propotencia gremial tiene consecuencias negativas. Por el contrario: ellos siempre tienen premio y a ese premio lo pagan los mismos vecinos que sufren, una y otra vez, bronca y abandono.

